majo

(redireccionado de majos)
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  • sustantivo

Sinónimos para majo

hermoso

Sinónimos

ataviado

jaque

Sinónimos para majo

guapo

Sinónimos

Ejemplos ?
No te doy la mano por si acaso, pero encantado. P: Gracias a vosotros, majos. Ha sido un placer Limita: Al norte con el término de Robledillo de la Jara.
De colores vivos, los majos están llenos de alegría y desenfreno. El color parece por momentos alejarse, y Goya desdibuja algunos elementos de fondo para realzar el efecto.
Jaqueta, la tradicional casaca de tela acolchada y solapas de los majos, bien ajustada al talle y con faldones cortos que dejaban las piernas al descubierto.
Especialmente los dos majos reciben fuerte iluminación y pinceladas rápidas, centrando Goya su atención en los reflejos metálicos hechos en un magnífico tono gris plata.
En presencia de un coro de embozados y majos con sombreros de ala ancha los improvisados funámbulos intentan reclamar la atención de una joven asomada a una ventana.
Así, aparecen escenas madrileñas de Alenza, en las que aún se mueven majos embozados muy 'goyescos', mientras que, ya en el siglo XX, la vertiente popular más dura y en ocasiones siniestra pervive en artistas como Solana.
La nueva jardinera, compuesta para La Rafaela. A dúo: El cortesano y la paya Los majos operantes. A tres: Los españoles viajantes, segunda parte.
Delante del Portal hay una lindísima plazoleta, cuyo centro lo ocupa una redoma de peces, y no lejos de allí vende un chico La Correspondencia, y bailan gentilmente dos majos.
Tu egregio padre fue Don Ramón de la Cruz, genio que en su canción puso desgaires y desparpajos, y en sus escenas, sin par galanas, cantó los ojos de las villanas y las hazañas de nuestros majos.
Y acaeció que cierta tarde, fijándose casualmente en las orejas de la mesonera, Zoila -que era todo lo aficionada a componerse y emperifollarse que permitía su humilde estado- soltó un chillido y exclamó: -¡Anda, y qué pendientes tan majos, tía Hilaria!
A veces procedían de gente del pueblo, majos patilludos, tíos de avinagrada jeta y remendado calzón, gitanos astrosos, que la oleaban en la misma cara del marido, sin cuidarse de que le pareciese bien ni mal.
Veíanse, iba diciendo, en la Alameda, en aquel entonces, varias familias de los barrios circunvecinos, y majos con su capote jerezano o su capa de seda encarnada, según lo requería la estación, fumando, hablando de toros y requebrando con gracia a las buenas mozas que pasaban a su vera.