malandrín


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  • sustantivo

Sinónimos para malandrín

Ejemplos ?
Cuando un malandrín que le va a dar una puñalada en el pecho a un consocio, le dice: "te voy a dar un puntazo en la persiana", es mucho más elocuente que si dijera: "voy a ubicar mi daga en su esternón".
P. no quiere decir que la oda sea buena; ello es preciso defenderla de este malandrín que la pone de malísima. La Junta pensará lo que quiera, pero al público no le consta: es preciso razones.
anhelante de expandir la vida eterna sobre escorias de la muerte pasajera; heridor de vacuidades densas entre rutas de florestas llenas, Belianís del cosmos, furioso Orlando, rasgaré los telares infernales del enredo malandrín que asfixia el aire, que ata las naves que ataja vuelos y nos encanta con mentira y miedo.
Y el buen muchacho era el que le ponía alfileres en el asiento al maestro, pero sin que nadie lo viera; el buen muchacho era el que convencía al maestro de que él era un ejemplo vivo de aplicación, y en los castigos colectivos, en las aventuras en las cuales toda la clase cargaba con el muerto, él se libraba en obsequio a su conducta ejemplar; y este pillete en semilla, este malandrín en flor, por "a", por "b" o por "c", más profundamente inmoral que todos los brutos de la clase juntos, era el único que convencía al bedel o al director de su inocencia y de su bondad.
El compañero de nuestro soldado envió recado a su casa y se agenció las monedas de la multa, y cuando regresó el alcalde halló redonda la suma. -Y tú, malandrín, ¿pagas o no pagas?
¡Lléveme el diablo si ese malandrín de capitán no anda en regodeos con la muchacha y si no es por ella su resistencia a devolver la honra a mi hermana!
De repente -¡Oh milagro!, ¡oh goce del filósofo que comprueba lo excelente de su teoría!- vi que la vieja armazón de huesos se volvía, se levantaba con energía, que nunca hubiera sospechado yo en máquina tan descompuesta, y con una mirada de odio que me pareció de buen agüero, el decrépito malandrín se me echó encima, me hinchó ambos ojos, me rompió cuatro dientes, y con la misma rama me sacudió leña en abundancia.
Algún vecino de bue- na alma, á fin de aplacarlo, le daba unos maravedises de limos- na, y entonces el pedigüeño colocaba en el suelo la imagen del santo, bailaba alrededor de ella, y decía:— «Yo me llamo Juan Ajenjos, natural de Córdoba, y no soy el Tío C...alzonefi que decís.» Pues Alonso Alvarez tuvo la fatal ocurrencia de poner ese propio mal nombre, nada menos que al Asistente de Sevilla don Bernardino de Avellaneda, señor de Casti'illo. Cimde entre el vulgo, llega á oídos del Asistente, y jura su señoría que el malandrín poeta le ha de pagar caro la injuria.
Disparó éste su arcabuz, y sintiéndose Aguirre herido en un brazo, dijo:— ¡Mal tiro! ¿no sabes apuntar, malandrín? Hiciéronle un segundo disparo, que lo hirió en el pecho, y Lope cayó diciendo:— ¡Este sí es en regla!— Fué también mo de sus marañones el que ultimó al tirano.
e fijo, lector mío, que muchas veces has oído decir: Puneña, zurrón-currichi aplicado a las hijas de San Carlos de Puno, apóstrofe que, francamente, es la mayor injuria que hacerse puede a las allí nacidas, porque equivale a llamarlas brujas, y harían muy bien en beberle la sangre a sorbos al malandrín que tan pícaramente las agravia.
Don Juan Manrique permaneció ojo avizor sobre las cuatro esquinas de la plaza, esperando que asomase algún malandrín infiel a quien acometer lanza en ristre.
Si no hubiera quien las acometa, no hubiera empresas grandes; el toque está en el éxito: siendo él bueno, el acometedor es un héroe; siendo malo, un necio: aun muy dichoso si no le calificamos de malandrín y bellaco.
Montecrisñato: Primo de Montecristo, es el tartamudo (gago) de la familia. Montecristeso: Primo de Montecristo, es un malandrín. Montecrispucho: Primo de Montecristo, es un tipo vicioso dedicado a fumar yerbas raras.
Triste recordatorio el de los lorenzanos para con este sacrílego hombre de apellido Cajas; fue un pícaro malandrín de San Lorenzo quién le sirvió de mecenas al infeliz Cajas.
Allá por 1928 Enrique Cadícamo usaba este vocablo en el tango Che Bartolo con música de Rodolfo Sciammarella: Gran vivillo de aspamento, malandrín de meta y ponga atajate este ponchazo que te voy a sacudir, no es que quiera deschavarte por cantar una milonga si no porque con tus brillos vos no me vas a engrupir..
Los cabecillas fueron a guardar prisión en el Panóptico de Quito, construido por orden de García Moreno para «todo malandrín que agite la República con asonadas y escándalos».