maldecir

(redireccionado de maldigo)
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  • verbo

Sinónimos para maldecir

condenar

denigrar

Sinónimos para maldecir

blasfemar

Ejemplos ?
¿preservar a los tuyos de la más tremenda catástrofe?... Elevo al cielo mis puras manos, y te maldigo a ti, y a tu crimen... Yo vengué los derechos sagrados de la naturaleza; tú los profanaste.
Todo era en ella dulce, perfecta su hermosura, sus ojos apacibles, tranquila su pasión. Pero murió, y yo ciego, en tempestad violenta maldigo ya la ida sin mi perdido bien.
229 Yonus primero falló la moneda, e firió de cuño los mistos metales, al qual yo maldigo, pues tantos de males causó en la semiente que nunca va queda; por ésta justiçia se nos desereda, los reinos por ésta nos escandalizan, por ésta los grandes ansí tiranizan que non sé quien viva seguro nin pueda.
Tú cuyo elogio universal, sincero excusa la inmodestia al filial labio de enaltecer tu triunfador acero y el lauro darte que corona al sabio: por ti el nacer maldigo, por ti anhelo tal vez la cruda pavorosa muerte, para irte a conocer allá en el cielo, pues no pude en la tierra conocerte.
Perdílo todo a un tiempo; su cándida hermosusra, sus ojos apacibles, su tímida pasión. Murió, murió, y sin calma, en tempestad violenta maldigo ya la vida sin mi perdido bien.
Rugó las cejas Y en sus ojos brilló súbito lloro. -"Pero siempre te amé, rey infelice. Maldigo a tu asesino y a la Europa, La injusta Europa que tu nombre olvida.
¡Ah! Yo maldigo la escuela literaria que abominó de las mujeres gruesas. ¡Una robusta matrona, sabiamente modelada por una modista, vale más que todas las éticas del romanticismo!
e hallo solo y estoy triste. Tu viaje -que no maldigo porque tú lo decidiste-, me hundió en la sombra. ¡Partiste, y la luz se fue contigo!
Ya te desamo, que es imposible amar a quien no estima, y sólo en compasión por ti me inflamo. ¡No te maldigo, no! ¡Pueda lucirte sereno el porvenir, y de mi labio el vaticinio fúnebre desmienta!
«Cuando miro el placer que mi alma endiosa, oh dulce dueño, cuando estoy contigo, el tiempo de soberbia desdeñosa, en que he vivido sin amar, maldigo...
¿Quién ése fue que me robó violento cándida paz que recobrara un día, clavándole en la mitad del pecho mío la terrible visión de un desvarío?... ¿Por qué en mi acerbo padecer maldigo mis placeres sin fin, llena de enojos?
Y yo, lo mismo que el Creador supremo, alzo los héroes de su pobre huesa, y maldigo la frente del blasfemo, y doy consuelo a la virtud opresa.