maldito

(redireccionado de malditas)
También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • adjetivo

Sinónimos para maldito

Sinónimos para maldito

Ejemplos ?
Es decir, yo creí que lloraba; pero se trataba simplemente de que el cañón de la cocina estaba hollinado y el humo se le entraba por los ojos y por la boca y por todas partes, y la infeliz protestaba de que no pondría jamás un pie en la cocina. «Malditas casas amobladas», exclamé.
Un padrecito de la villa de Tunja cogía muchas asina, y las amarraba de la pata di'una mesa; ¡pero la cocinera del cura era tan boba que les daba güevo tibio, y las malditas s'embarcaban en la coca!
Yo tampoco las entiendo, y eso que las cuentas son mías. ¡Vaya si las malditas andarían enredadas! Entre los presos hallábase cierto corregidor de quien decíase que había sido más voraz que sanguijuela para sacar el quilo a los pueblos cuyo gobierno le estaba encomendado.
Apártase unos pasos, no bien termina; brama de ira y, entre acecidos y temblores, le dispara estas palabras: ¡Maldito sea el día en que te engendré! ¡Malditas las entrañas que te concibieron!
Y luego, después de sumados sus pares y nones, sacando juez y testigos, comenzaba a querer probar cuál era el astrólogo más cierto, y si dijera puntual acertara, pues es su ciencia de punto como calza, sin ningún fundamento, aunque pese a Pedro Abano, que era uno de los que allí estaban acompañando a Cornelio Agripa, que con una alma ardía en cuatro cuerpos de sus obras malditas y descomulgadas, famoso hechicero.
Como no tengo «hayal» (dinero), me llamo callar. Echar crudo para que haya cocido. ¡Máquinas, malditas! Los brazos de los pobres son su caudal; en parándose, ¿qué será de ellos?
¡Matadme de una vez, si no queréis que vengue la muerte de aquél a quien amo, y que vosotros, tigres sanguinarios, fieras malditas de Dios, queréis matar ante mis ojos!
¿Qué camino tomar, éste ó aquél, para apoderarme de esas ilíadas matadoras de hombres, que me han perdido? ¡Miserables, miserables hijas de los frigios! ¡Oh!, ¡malditas! ¿En qué agujero se acurrucan para escapar de mí?
Que oculte avergonzado el varón fuerte sus heridas sin gloria, y que, de Dios malditas, rasgar podamos de la patria historia las hojas, ¡ay!, con nuestro oprobio escritas.
¿Peleaba como los afiliados de otra época, en las tierras del remoto Afganistán? ¿No era todo aquello una ilusión de mi mente, extraviada por la tentación de las "ciencias malditas"?
LA FUERZA Vano remedio Es llorarle; lo inútil abandona. HEFESTO ¡Malditas sean mis manos y su oficio! LA FUERZA No las detestes; que de tantos males No es la causa tu arte.
Si en lugar de ir nosotros, salir e ir a Grytviken, viniera gente de Grytviken a Leith y ahí se planteó una de esas cosas, realmente -con perdón de la palabra- malditas, que se presentan muchas veces en una negociación.