malecón


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  • sustantivo

Sinónimos para malecón

dique

Sinónimos

Ejemplos ?
Continúa la edificación del puerto interior de la Laguna de San Pedrito en Manzanillo. Para las competencias olímpicas de 1968 se construye, en Acapulco, un malecón de 631 metros y un muelle de 278.
OBRAS PÚBLICAS a) Instalación de agua potable en Puerto Bolívar, con material a base de cemento y serrín, traído de Chile. b) Arreglo del Malecón de Puerto Bolívar.
Al anochecer del 13 de enero de 1881 en Chorrillo A las seis, casi ya oscuro, una compañía del batallón “ Buín ”, cansada de saquear almacenes, se desparramó por el malecón y por las calles adyacentes a la plaza de la (Iglesia) Matriz.
Llegó al malecón y sus ojos preñados de lágrimas se perdieron en la negra inmensidad del mar, iluminado a trechos por el incendio, y que parecía gemir por la destrucción de su villa favorita.
Una, la principal, enarenada, con una suerte de pequeño malecón, barandado de madera, frente al cual se detenía el carro que hacía viajes "al pueblo"; otra, la desolada plazoleta donde estaba mi casa, que tenía por el lado de oriente una valla de toñuces; y la tercera, al sur de la población, en la que había de realizarse esta tragedia de mis primeros años.
Los hay que se rompen o desmenuzan, pero incluso de éstos se puede sacar algo. Una pobre mujer llamada Margarita deseaba construirse una casita sobre el malecón.
Se inclinó la vieja lo mejor que pudo, pensando que el que le hablaba era San Pedro en persona. -Soy una pobre mujer sencilla, sin familia, la vieja Margarita de la casita del malecón.
Los patinadores las vieron y acudieron corriendo en mi auxilio, pensando que iba a morir abrasada. Todos vinieron hacia el malecón.
C: Sí: Recorrimos, desde la “Escuela de Clases” toda la avenida de la estación del “Ferrocarril” hasta la esquina de la plaza del mercado, variamos de dirección á la derecha hasta resultar á la espalda de la Iglesia por cuyo costado derecho entramos á la plaza desde cuyo punto y paralelamente, al frente de dicha Iglesia, marchamos hasta el “Malecón”, descendiendo en seguida hasta el “Muelle” por la bajada más corta.
Los oí venir, pero al mismo tiempo oí un estruendo en el aire, como el tronar de muchos cañones. La ola de marea levantó el hielo y lo hizo pedazos, pero la gente pudo llegar al malecón, donde las chispas me caían encima.
Entonces, aquella pobre alma, la mujer de la casita del malecón, intercedió por él: -Su hermano me regaló todos los ladrillos y trozos con los que pude levantar mi humilde casa.
En el gris del muro, cárcel y aposento, y en un paisaje futuro con sólo tu voz y el viento; en el nácar frío de tu zarcillo en mi boca, Guiomar, y en el calofrío de una amanecida loca; asomada al malecón que bate la mar de un sueño, y bajo el arco del ceño de mi vigilia a traición, ¡siempre tú!