maleta


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Sinónimos para maleta

valija

Sinónimos

torero

Sinónimos

Sinónimos para maleta

baúl

Ejemplos ?
Yo me quedé impresionado, porque hay una máquina, incluso, que coloca los bloques, los arregla, y después los envuelve, como el que envuelve una bolsa de pan pues, un kilo carne... Vicepresidente para el Área Económico Financiera, Jorge Giordani Una maleta.
La conquista del yelmo de Mambrino, el encuentro de la maleta, la penitencia que de resultas imagina hacer nuestro loco en aquellas asperezas, la ida de Sancho, su entrevista con el Licenciado, la súplica de la desamparada Princesa, su otorgamiento y la aventura de Andrés llenan este primer acto.
La idea de quedarse sin su amiga achicó el corazón de Romana; en un santiamén hizo la maleta; reunidas se metieron en un departamento de segunda (no podía darse el lujo de primera Ignacia) y, muy hermanadas, llegaron a Madrid.
Agradecí a mis buenos parientes, con toda mi alma, la sinceridad con que me brindaban su casa y su cariñosa asistencia por algunos días más; sentí de veras que perentorias ocupaciones me impidieran complacerlos, pues cariño hacia ellos me sobraba; disculpéme lo mejor que supe, monté a caballo; y llenos los bolsillos, la maleta y las pistoleras de fruta y de rosquillas que me hicieron tomar a última hora, partí hacia la ciudad, prometiéndome a mí mismo solemnemente, y lo he cumplido, que si alguna vez volviera al campo había de ser en días hábiles y normales, y en manera alguna en los que, como el de San Juan citado, se llaman, con sobrada razón, en mi tierra, de arroz y gallo muerto .
¿Dónde fue la herida entonces, si no dejó huella?... Siento todavía el calor de la sangre en la mano y ahí en la maleta de viaje está la camisa con el puño empapado en sangre.
Era preciso que, mientras uno de los bandidos cargaba con la preciosa maleta, no pudiese Julio resollar, dar un grito, y el bandido cumplía a conciencia la misión de estrangularle.
Macha, estupefacta, aterrada, seguía haciendo el equipaje. Con mano nerviosa echaba a la maleta su ropa blanca, sus vestidos. La pasmosa confesión del señor Kuchkin aumentaba su prisa de irse.
-gritó el del pueblo, dejando una maleta sobre la cómoda, una manta de viaje sobre la mesa de escritorio, un paraguas sobre una silla y la sombrerera sobre la cama.
-¡Qué vamos a hacerle! -suspiró el beodo, sentándose junto a la maleta-. Me place que haya aún quien se indigne, quien se ofenda, quien defienda su honor...
Y un jueves, Emma se sorprendió al encontrar en la cocina del «Lion d'Or» al señor Homais vestido de viaje, es decir, con un viejo abrigo que no le habían visto nunca, llevando en una mano una maleta y en la otra el folgo de su establecimiento, No había confiado a nadie su proyecto por miedo a que el público se preocupase por su ausencia.
En Laserna veo un virrey de cuño falso; un virrey carnavalesco y de motín; un virrey sin fausto ni cortesanos, que no fue siquiera festejado con toros, comedias ni certamen universitario; un virrey que, estirando la cuerda, sólo alcanzó a habitar cinco meses en palacio, como huésped y con la maleta siempre lista para cambiar de posada; un virrey que vivió luego a salto de mata para caer como un pelele en Ayacucho; un virrey, en fin, prosaico, sin historia ni aventuras.
¿Es por eso por lo que miss Murdstone ha sacado toda la ropa de mis cajones? (Pues lo había hecho, aunque yo he olvidado mencionarlo.) -Sí -dijo Peggotty-La maleta.