maligno

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  • all
  • sustantivo
  • adjetivo

Sinónimos para maligno

Sinónimos para maligno

Ejemplos ?
¿Qué inclinación tan enemiga de los dioses y de los hombres es infamar las virtudes y con malignas razones desacreditar las cosas santas?
Metiose en su casa procurando no ser visto, y desde aquel momento renunció a sus malignas travesuras y obedeció a sus padres y maestros.
Parecía, de hecho, singularmente contento con su propia compañía - o, como el personal del Advance lo expresó, "muy adicto a las compañías malignas".
Vi que si a los 268 malvados se les permitiese exterminar a los santos, Satanás se alegraría, con sus malignas huestes y todos cuantos odiaban a Dios.
Y A TI, porque no sólo lees, sino actúas. "Lenguas malignas y orejas malignas hacen que las murmuraciones sean sabrosas." Anónimo S.
Fueron varios días de tratamiento, de seguimiento, sin embargo por algunos otros síntomas decidimos, con el equipo médico, adelantar exámenes, adelantar una revisión, una nueva revisión exhaustiva, y bueno lamentablemente, así lo digo al país, en esa revisión exhaustiva surge la presencia, en la misma área afectada, de algunas células malignas nuevamente.
No debe nadie morirse sin primero disfrutar estos goces. Calixto, ceñudo, se tragaba sus cavilaciones y sospechas malignas. ¡Vamos, no podía ser!
El reconocimiento de las fuerzas sordas y malignas de la sociedad, que con el nombre de orden encubren la rabia de ver erguirse a los que ayer tuvieron a sus pies, no puede ir hasta juntar manos con la soberbia impotente, para provocar la ira segura de la libertad poderosa.
Este procedimiento es de todo punto diferente al de quienes, no viendo más que su propio interés y llevados por intenciones malignas, exigen condenas sin más discusión, arguyendo que la Iglesia tiene el poder de pronunciarlas, sin comprender que no todo lo que puede hacerse ha de ser hecho necesariamente.
Y de la inagotable bolsa, que brujas enemigas y malignas iban llenando con manos invisibles a medida que se vaciaba, salían, como la lluvia que cayó sobre el seno de Dánae, gotas y más gotas de oro, arrebatadas por manos ávidas, por garras ansiosas y rapaces.
Pronto se establecieron en el bosque de Nix, escondiendo parte del mismo a la vista del resto de las criaturas mortales y rodeándolo de una poderosa magia arcana que los protegería de los orcos y demás criaturas malignas.
31 No las Sirenes tan malignas fueron a la sabrosa paz del navegante, cuyas fletadas gúmenas le hicieron por alta espuma peregrino errante; ni los gemidos falsos que encendieron la caridad del pobre caminante, contra cuya cerviz se armó de estilo y de asechanzas el caimán del Nilo.