mamar

(redireccionado de mamaba)
También se encuentra en: Diccionario.
Búsquedas relacionadas con mamaba: Wamba
  • all

Sinónimos para mamar

sorber

Sinónimos

Ejemplos ?
El sueño puede, pues, traducirse en la forma siguiente: «Mamá, dame (enséñame) otra vez el pecho del que antes mamaba.» El «antes» es representado por el acto de comerse una de las peras, y el «otra vez» por la petición de la otra.
En este espacio guardaban todos cuatro silencio; el niño mamaba, pero no era ansí, porque las recién paridas no pueden dar el pecho; y así, cayendo en la cuenta la que se lo daba, se le volvió a don Juan, diciendo: -En balde me he mostrado caritativa: bien parezco nueva en estos casos.
Yo puedo hacer güeno con toa la cabaña si quiere hablar, que el bello de la vaca del señor alcalde mamaba toas las noches a la vaca de usté, y que de esto no tuvimos más auto que de la hora de la muerte, que en santa gloria nos coja, hasta la semana pasá.
Y penetraron en la caverna, y vieron que todo faltaba allí, pero que el recinto estaba alumbrado por luces más bellas que las de todos los candelabros y las de todas las lámparas, y más intensas que la claridad del sol. Y el niño, a quien María había envuelto en pañales, mamaba la leche de su madre.
Había un hermosísimo ciervo de gran cornamenta, al cual desde que aún mamaba arrebataron a su madre y criaban los hijos de Tirreo, y este también, que era el mayoral de los ganados del Rey y el guarda de sus dilatados campos.
¡Yo vi tendida en esta calle a una mujer degollada, y a su lado el tierno infante, que mamaba todavía del pecho de la madre muerta!
Vender yeguas gordas, a veces, le sucedía, pero por casualidad y pocas, porque las tenía tanto amor que, por un motivo o por otro, nunca dejaba que el resero sacase las que más le hubiesen gustado: ésa, porque era hija de la yegua madrina de la tropilla de su finado padre, o por haber sido la madre de su crédito; ésta, porque era muy alta; aquélla, porque era de un pelo singular; esa otra, porque todavía le mamaba el potrillo, un grandulón de año y meses pero ¡tan guapito el animal!
Corría un agua sucia que se esparcía por la hierba, y había todo alrededor varios harapos que no se distinguían, medias de punto, una blusa estampada roja y una gran sábana de gruesa tela tendida a lo largo del seto. Al ruido de la barrera, apareció la nodriza, que llevaba en brazos un niño que mamaba.
Señala que en el Tesoro de la lengua castellana o española (1610) de Covarrubias se refiere el siguiente refrán: el niño de la Rollona que tenía siete años y mamaba, y añade, hay algunos muchachos tan regalones que con ser grandes no saben desasirse del regazo de sus madres; salen éstos grandes tontos o grandes bellacos viciosos.