maravilloso

(redireccionado de maravillosa)
También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • adjetivo

Sinónimos para maravilloso

Sinónimos para maravilloso

Ejemplos ?
Todavía recordaba aquella maravillosa noche en la que le había prometido matrimonio y entre el susurro de unos besos, ella se había dejado atrapar incondicionalmente de la pasión.
La belleza tiene mil rostros diferentes, pero quien mejor lo sostiene es sin duda una mujer. Cuando, además, tiene espíritu, la anima y sazona de manera maravillosa.
Acaso no hay una continuidad en los afanes del conocimiento. ¿Nadie posee una maravillosa estafeta que transmitir? ¿Será que los maestros se han conformado con ser meros profesores y actualmente se preparan de modo muy eficaz para constituirse en conductores, como choferes de un autobús repleto de masas, donde el discipulado no tenga razón de ser?
Desde aquel día comenzó a vivir tranquila. De tan memorable jornada no ha quedado el nombre del héroe ni siquiera su maravillosa armadura de espejos.
Cuando yo recién escuchaba la descripción maravillosa – que hacía el señor Vernet – sobre esas Malvinas de su tatarabuela, donde había escoceses, alemanes, indios, tehuelches, en fin me parece ver a la Argentina.
uy buenas noches a todos y a todas, querido “Pepe”, primero, dónde te vas a sentar “Pepe”, acá al lado mío, cómo usted diga Presidente, querido “Pepe” gracias una vez más por recibirnos en esta Montevideo maravillosa; querida Dilma, querido Hugo; querido Fernando, querido Rafael, todavía me acuerdo de aquellas conversaciones de cuando estabas en el hospital atendiéndote de tu problema en la pierna y charlábamos: la verdad que hace exactamente cuatro años y unos días, creo que hace exactamente cuatro años me sentaba en este mismo lugar para asumir por primera vez como Presidenta recién electa, en la Argentina, la presidencia del MERCOSUR, por primera vez.
Porque me ha parecido que Sócrates se expresaba con una claridad maravillosa, aun para aquellos dotados de la menor inteligencia.
Ahora, Agatón, ten la bondad de devolverme unas cuantas cintas de tu guirnalda para que ciña con ellas la maravillosa cabeza de este hombre.
Dotada de la maravillosa varita de flux podía levantar a su deseo toda cosa que le interesara y transportarla flotando a través del aire.
Los muñecos, el rey y toda la comparsería estaban revueltos, y eran ellos los que así suspiraban, mirando fijamente con sus ojos de vidrio, pues querían que también se les untase un poquitín con la maravillosa pomada, como la reina, para poder moverse por su cuenta.
Sin embargo, luego de unos momentos, mi emoción aumentó terriblemente, al verla ajustar una vez más los anteojos que pendían de su cintura, mirarme cara a cara, como había hecho antes, y sin hacer caso de los murmullos de la gente, inspeccionarme de arriba a abajo, con la maravillosa compostura que ya había deleitado y turbado mi alma.
Y Sócrates me contestó con su habitual ironía: »Si lo que dices de mí es cierto, mi querido Alcibíades; si tengo, en efecto, el poder de hacerte mejor, no me pareces en verdad poco hábil, y has descubierto en mí una maravillosa belleza muy superior a la tuya.