marchito


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  • adjetivo

Sinónimos para marchito

mustio

Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2022 Larousse Editorial, S.L.
Ejemplos ?
Su gran nariz corva, filuda, caída verticalmente sobre la boca desdentada, de labios delgados, da un aspecto socarrón y astuto al semblante marchito, sombreado por una escasa barba gris, enmarañada y sucia.
Hecho esto, todo su entusiasmo se concentró en el agujero del culo, entreabrió las nalgas, besó con delicia el marchito ojete, lo chupó largo rato y, montando sobre las espaldas de la mujer, refregó con su verga las marcas de la justicia que ella llevaba, alabándola por haber merecido tal distinción; y luego, inclinándose sobre su culo, consumó el sacrificio volviendo a besar el altar donde acababa de rendir un homenaje tan largo y derramando un abundante semen sobre las marcas halagadoras que le habían encendido la imaginación.
La Desgrangés tiene cincuenta y seis años; es la mujer más malvada que haya existido nunca; es alta, delgada, pálida, había sido morena, es la personificación del crimen. Su culo marchito parece de papel arrugado, con un enorme orificio.
Por más que con el vino se adormezca, y por más que con el ruido de las aguas se divierta, engañando con mil deleites el afligido ánimo, se desvelará de la misma manera en blandos colchones, como Régulo en los tormentos, porque a éste le sirve de consuelo el ver que sufre los trabajos por la virtud, y desde el suplicio pone los ojos en la causa; a esotro, marchito en sus deleites y fatigado con la demasiada felicidad, le aflige la causa que los mismos tormentos que padece.
Una mañana paseaba disfrutando del sol de invierno, débil e impotente, por un jardincillo, marchito y descuidado, con el fin de descansar bajo algún arbusto, ya que la noche pasada había sido verdaderamente de perros, difícil y llena de peligros.
iciembre de 1918 (Granada) Como un incensario de deseos, Pasas en la tarde luminosa y clara Con la carne oscura de nardo marchito Y el sexo potente sobre tu mirada.
En otra época había un camino sobre las colinas y a través de los valles, que corría en mi recta donde ahora hay un marchito erial1; pero la gente dejó de utilizarlo y se abrió un nuevo camino que daba un rodeo hacia el sur.
Se trataba de una caña especial, de excepcional tamaño, más flexible que el junco y cuyos tubos eran susceptibles de ser tajados y divididos en los más finos filamentos. El amarillo de sus gajos, por la parte exterior, tiraba más al amaranto marchito que al oro brasilero.
La madre, inquieta, la dirigió una advertencia sin duda, y se la llevó aprisa. Y entonces fue cuando Ramiro pudo ver ambos rostros, el marchito y el florecido...
Y con los brazos cruzados, el rostro helado y marchito, desencajados los ojos, convulsos los labios fríos, hecha pedazos el alma, el corazón derretido, quisiera que un rayo ardiente le clavara en aquel sitio.
¡Qué rostro tan extraño tenía el Barón! Marchito, cansado, pero aparentando al mismo tiempo menos años, lo que causaba una impresión desagradable.
Envuelta en llamativos adornos, cargada de acres perfumes, teñido el rostro marchito y fingiendo acentos cariñosos, la prostituta acecha el paso de los hombres frente a su puerta maldecida por la gasmoñería, misma que la obligó a llevar al mercado social, los efímeros encantos de su cuerpo.