marcial


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  • adjetivo

Sinónimos para marcial

militar

varonil

Antónimos

Ejemplos ?
En las plazas fuertes, campos retrincherados ó lugares en que sea necesario publicar la ley marcial, ó que se declare el estado de sitio, una disposición especial designará las garantías que han de gozar sus habitantes.
Llamar la milicia y convocar el posse comitatus a fin de impedir o suprimir cualquier grave perturbación del orden público, rebelión o invasión. Proclamar la ley marcial cuando la seguridad pública lo requiera en casos de rebelión o invasión o inminente peligro de ellas.
No hay en el mundo una figura más romántica y marcial, ni que despierte tanto interés entre los amigos y los enemigos de la democracia, como la del soldado estadista cuyas aventuras, cuando joven, superaban a las descritas por Dumas en sus obras, y cuya energía en el Gobierno ha convertido al pueblo mexicano de revoltoso, ignorante, paupérrimo y supersticioso, oprimido durante varios siglos por la codicia y la crueldad españolas, en una nación fuerte, pacífica y laboriosa, progresista, y que cumple sus compromisos.
En efecto, dice el hombre de recto juicio que cita estos dos rasgos: todos los ejemplos nos enseñan que en esta policía marcial y en todas aquellas semejantes, el estudio de las ciencias tiende más bien a corromper y a afeminar el valor, que a sustentarlo y a aguijonearlo.
Nos habla, sin femeniles escrúpulos, como mujer su- perior á su siglo, de los dioses y diosas del Olimpo y de Ho- mero y la Ilíada y de Virgilio y la Eneida nos dice maravillas; manosea con desenfado á los personajes bíblicos, y casi trata tú por tú, como quien ha vivido ea larga intimidad con ellos, á Horacio, Marcial, Lucrecio, Juvenal, Persio, Séneca y Ca lu- lo.
Cuantas cartas escribió Marsilla ausente, leí: él su retrato no vió, yo sí: junto a vos aquí siempre tuve un guarda yo. Ha sido mi ocupación observaros noche y día; y abandonaba a Monzón siempre que lo permitía la marcial obligación.
Las silenciosas calles de Toledo resonaban noche y día con el marcial rumor de los atabales y los clarines, y ya en la morisca puerta de Visagra, ya en la de Valmardón o en la embocadura del antiguo puente de San Martín, no pasaba hora sin que se oyese el ronco grito de los centinelas anunciando la llegada de algún caballero que, precedido de su pendón señorial y seguido de jinetes y peones, venía a reunirse al grueso del ejército castellano.
El Estado establece en el Ejército un sistema de dirección revolucionario y un ambiente marcial, fortalece su disciplina interna y para con las masas y procura que se muestren en alto grado los nobles y bellos rasgos tradicionales de la unidad entre oficiales y soldados, entre jefes militares y políticos y entre los militares y el resto del pueblo.
En tiempo de guerra los militares podrán exigir alojamiento, bagajes, alimentos y otras prestaciones, en los términos que establezca la ley marcial correspondiente.
Este llega a mesa puesta, y, con franqueza marcial, come sin convidar a nadie y va sacándole del cuerpo los secretos a Jorge; hasta que, rodando de una conversación en otra, vienen a parar al muerto, que van a tapar mejor, porque es preciso dar lugar a que venga el capitán.
El mismo Zurita, entusiasmado cierto día con unos cangrejos que le sirvió doña Gertrudis sonriente, llegó a decir que aquel plato era más tentador que toda la literatura erótica de Ovidio, Tibulo y Marcial...
Pomponio, Horacio, Itálico, Catulo, Marcial, Valerio, Séneca Avieno, Lucrecio, Juvenal, Persio, Tibulo, y tú ¡oh Ovidio de sentencias lleno!