marejada


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Sinónimos para marejada

Ejemplos ?
Y os conté cómo San Francisco y el conde dialogaron una tarde otoñal, sentados en un muro, mientras dejaban rebosar la marejada del humano sufrimiento, que ambos habían convertido en materia religiosa, dulce y alegre en el fraile, en el conde sombría y pesimista.
Y al compás altanero de su fuga nupcial, mi perdida mirada de luciérnaga vacua, desfloró las cortinas donde me cegaba. Y al recuerdo insonoro de sus labios ajenos, descifré las escenas de su marejada...
¿ Merezco yo pedir - estoy yo digno para más? ¿ No escucho yo la marejada de la gente en mi alrededor? He podido yo con mi lira atravesar o despertar No el siglo, como otros - ¿ una hora por lo menos, un día ?
Fue la primer jornada, Del torrente nacido en las sombrías Florestas tropicales; La primera iracunda marejada, Y su rumor profundo Llevado de onda en onda por el viento Del Plata, al Oceano, ¡Fue a anunciar por el mundo Que ya estaba empeñada la partida Del porvenir humano!
?¡La viera de mañanita Cuando a gatas la puntita Del sol comienza a asomar! Usté ve venir a esa hora, Roncando la marejada, Y ve la espuma encrespada Los colores de la aurora.
Durante mi vida lo había visto dos veces, y sabía que anunciaba una espantosa tempestad, con una gran marejada que sorprendería a todos aquellos desgraciados que allí estaban, bebiendo, saltando y divirtiéndose.
Once nada más para intentar con un audaz movimiento salvar la revolución que parecía naufragar en la marejada de las traiciones y las cobardías.
Amigos, aquel que tiene experiencia de los sufrimientos sabe que los mortales, cuando una marejada de males se ha abatido sobre ellos, acostumbran temer de todo; pero cuando el destino fluye de manera favorablemente están convencidos de que siempre soplará el misma destino de fortuna.
Apenas los péndulos ayudaban con sus movimientos iresivenires a que las manecillas se encimaran frente al doce, cuando como en marejada, se estremecían los mutismos de medianoche con el sonido vibrante de un primer movimiento musical.
Cuando la parte más civilizada de una nación se prostituye y se desvigoriza, sube del pueblo una fecunda marejada que todo lo regenera y lo fortifica.
calmó la brisa y teniendo la marejada de proa, nuestro andar apenas se mantenía en las 10 millas, a pesar de hacer todo esfuerzo en la máquina para aumentar su velocidad, no distando ya mucho el momento en que iba a encontrarse la cañonera a tiro de la poderosa batería de su enemigo.
En noches de borrasca, cuando el viento sacudía hasta las raíces de la casa y la marejada rugía en la cala rompiendo contra los acantilados, se me aparecía con mil formas distintas y las más diabólicas expresiones.