mascar

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  • verbo

Sinónimos para mascar

masticar

Ejemplos ?
--le espetó impacientado Haigha. Pero el sombrerero continuó mascando tan campante y sorbiendo su te. --¡A ver si hablas de una vez!
Y se quedó mirando partir la lujosa berlina, en pie sobre la acera y mascando el cigarro que se desvanecía en espirales de humo, mientras la Marquesa, oprimiendo entre sus manos las de Jorge, y volviendo hacia él su rostro henchido de promesas y de deseos, murmuraba a su oído con acento apasionado y febril: -¡Jorge mío, qué dichosa soy a tu lado!...
El zeñó Curro Piques vivía satisfecho y pasaba sus horas, bien en la taberna de Berrinches, bien a la puerta de su fábrica, mascando puros y entonando un cantar, que siempre era el mismo, con ligerísimas variantes: ::Dice José María: ::yo nada temo ::mientras que mi bocacha ::pueda hacer fuego; ::mientras que mi bocacha ::pueda hacer fuego; ::mientras que mi caballo ::no caiga muerto.
Yo continué mascando a mas y mejor, sin que el sueño lograra vencerme, ni flaquear siquiera, y aunque antiguamente, cuando era Lucio, con uno o dos panes tenía bastante, ahora eran tales las necesidades de mi estómago y su vasta capacidad, que me estaba entreteniendo con la tercera gavilla, cuando me causó gran sorpresa ver apuntar la luz del nuevo día.
BLÉPIRO.-Pues hija, en adelante ya puedes quedarte ahí sentada mascando calamares; dicen que os han confiado el poder a las mujeres.
¡Cuántos pobretes están mascando barro no más de por la cólera de un juez absoluto, de un corregidor, o mal informado o bien apasionado!
qué sé yo, refunfuñó entre dientes, mascando el inevitable cigarro cuya ceniza negrusca caía sobre el tapiz de Aubusson, que cubría el suelo y cuyo humo nauseabundo me revolvió el alma.
A ése habrá que hacerle suscripción para que se vuelva a la tierra, como al Muñoz aquel de las letras protestadas, dijo filosóficamente don Teodoro, mascando su eterno cigarro.
Brotó de la rasgadura larga, humeante, todo el paquete intestinal; fiemo y sangre, en hedionda mescolanza, se emplastaron en la arena; las patas del caballo, al querer arrancar en espantada huida, se enredaron en el revoltijo de tripas colgantes, y lo pisotearon y despedazaron, sacudiendo trozos y piltrafas; el jaco, vacío, titubeó, tembló convulsivo sobre sus cuatro remos, y en tanto que el picador se zafaba pesadamente, tumbose desplomado, mascando el aire con bascas de agonía...
Él lo despachó encogiéndose de hombros, y se puso en el plato más bacalao, que engulló ávidamente, ayudándose con los dedos y mascando grandes cortezas de pan.
Al principio comían con cierta repugnancia, mascando lentamente aquel manjar sospechoso; por fin, el saborcillo del tocino los animó y despabilaron -entre cuchufletas y alardes de humorismo, mofándose de las aprensiones de los indígenas, que desconocen las excelencias de los champignons- todo el contenido del plato.
Los soldados perdieron el apetito. El también. Mas para dar ejemplo, continuó mascando su achura. Aparecieron escapularios y desaparecieron colores.