matador


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  • sustantivo

Sinónimos para matador

espada

Sinónimos

Ejemplos ?
(Mientras una parte de la comitiva de la boda se adelanta, el resto se halla todavía en lo alto w la música continúa.) RODOLFO.––Se desangra; id a pedir auxilio: perseguid al matador.
-¿Quien soy? -El matador de Tippot-Dheli. El príncipe inclina la cabeza a estas palabras, como herido de un rayo, y el bracmín prosigue de este modo: -En la pasada noche, cuando el sueño habías descendido sobre los párpados de los mortales yo velaba.
Espantado el matador de culebras que podría ser aquella llave, mirola, sacándomela del todo de la boca, y vio lo que era, porque en las guardas nada de la suya diferenciaba.
Hubo algunos que por llegar antes se arrojaron de cabeza desde las murallas, siendo con esto las postreras víctimas del dragón. Todos querían ver de cerca al monstruo y abrazar al matador.
Los indios acudieron a la venganza; e hicieron pedazos a dicho matador y a cuantos españoles en aquella provincia de Vilcapampa estaban”.
Basta que sepas que a ruegos de Tenorio, se indultó del difunto Tello Arias al bizarro matador: el cual a don Luis Tenorio con fina amistad pagó la vida que le debía, rendido a tan gran favor.
En la española figuraban el picador Francisco Domín- guez, el matador Esteban Corujo y los banderilleros, que más tarde fueron también de espada, José Cantoral y Vicente Ti- rado.
---- Habla El Imparcial de un acontecimiento de verdadera importancia: la visita a la frontera mexicana del Presidente don Manuel Estrada Cabrera, déspota repugnante y feroz. Habrá los inevitables festejos para que se divierta el asesino de Ramón Corona y el matador de Barillas.
Sabía que al que quieren matar, los que le guardan le acompañan la muerte, no se la estorban; y cuando saben de quién habían de guardar al príncipe, ya no tienen príncipe que guardar; porque del matador sólo da noticia el ya muerto, y cuando no bastan a la defensa del difunto, atienden a la prisión del homicida.
Pocos tienen a la adulación por arma ofensiva, y menos son los que no la padecen. Es matador invisible a la guarda de los monarcas; éntrales la muerte por los oídos, envainada en palabras halagüeñas.
Y Marco Bruto, conociendo por los semblantes de los que habían concurrido, que la hacían buena acogida, descubriéndose animoso, dijo: Oración primera de Bruto -Pueblo romano: Julio César es el muerto; yo soy el matador: la vida que le quité es la propia que él había quitado a vuestra libertad.
-dijo a esto Preciosa-, señor mío, que ni es gitano ni ladrón, puesto que es matador; pero fuelo del que le quitó la honra, y no pudo hacer menos de mostrar quién era y matarle.