matón

(redireccionado de matones)
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  • sustantivo

Sinónimos para matón

Ejemplos ?
Sin embargo son rápidamente rodeados por los matones, y en el último instante Tung irrumpe en un Jeep salvando a los jóvenes y emprenden huida.
Hasta que en 1996 reventó las taquillas de Estados Unidos con Alboroto en el Bronx, una aventura en la que se enfrentaba a una banda de matones del Bronx.
Así, engaña y secuestra a Reika, manteniéndola cautiva con la ayuda de unos matones a quienes ordena la sodomizen en venganza por negarse a sostener relaciones sexuales con ella.
Gabriela acepta la relación y decide sacar la cerca que divide las haciendas. Eva hereda la fortuna de Raquel, ya que ésta murió en un accidente automovilístico, provocado por los matones de Armando.
Se suceden diversas escenas de género propias de un entremés o una jácara donde se presentan alguaciles corruptos, ladrones, matones, chulos y prostitutas; acabado este desfile de tipos, los pillos muchachos deciden regenerarse.
Se formó una Coalición Nacional, que convocó a una reunión en el teatro de Arequipa, la misma que fue atacada por matones al servicio del gobierno.
Me amenazó con ponerme tieso si yo decía algo. Como tiene unos matones a su servicio, ni modo de ponerme... - Pues yo no lo creo.
En cuanto a don Alonso de Leyva, tampoco las tenía todas consigo y andaba más escamado que un pez. Hallábase una noche en un garito, cuando entraron dos matones, y él instintivamente concibió algún recelo.
Fama es que los diestros matones y espadachines de su tiempo no alcanzaban a parar una estocada que él había inventado y a la que llamaba, aludiendo a su siniestro éxito, el golpe sin misericordia.
Don Alonso no se conformó con la forzada abstinencia que le imponían los escrúpulos de un Orestes; y cierta noche, entre él y los dos matones, le plantaron a don Martín tres puñaladas que no debieron ser muy limpias, pues el moribundo tuvo tiempo para acusar como a su asesino al hijo del corregidor.
Amar temblando, porque al través de la puerta de la alcoba, tibia y perfumada por los besos, se oía el ruido de los pasos y de las armas de los matones enviados por el marido...
La canción Cierta noche de verano, en Sevilla la preciada, misterioso caballero cubierto de negra capa, embozado hasta las cejas, chambergo casi con falda, luenga pluma en el chambergo y altas botas anteadas, llevaba en pos (no matones, porque le cubran la espalda) sino músicos de oficio, tañedores de guitarra.