matorral


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  • sustantivo

Sinónimos para matorral

Ejemplos ?
Escudriñó con los ojos y acabó por descubrir, entre la verdura de un matorral, un pobre cachorrillo de perro que parecía buscar camino en tierra.
El alba empezaba a asomar, y el grupo de pequeñas ánimas, mientras se desprendía suavemente del matorral, fue elevándose con lentitud hacia el cielo.
Era su encanto hacer de perro, portando la caza. A los dos minutos salió del matorral el chico, balanceando, agarrada de las patas traseras, una liebre poco menor que él.
Los desnudos, Un señor siempre que salía a la parroquia La Victoria se ponía a beber aguardiente, así transcurrió mucho tiempo, una noche en que se quedó bebiendo con sus amigos hasta las 12 de la noche, en el momento en que regresaba a casa, cerca de un matorral de caña de guadua impenetrable, justamente cerca de donde hoy es la casa de don calderón, allí se encontró con dos hombrecitos pequeños, uno de ellos le dijo; Amigo, ¿Quieres tomar un trago conmigo” él le contesto: - no quiero porque estoy mareado y me voy a mi casa- el hombrecito insistió, hasta que el acepto tomar el trago.
En cambio, al volverse hacia el gitano, veía una jeta de caricatura, una boca de puchero desportillado, unas pupilas malignas detrás de un matorral de cerdas grises.
12 Y haré talar sus vides y sus higueras, de que ha dicho: Mi salario me son, que me han dado mis amantes. Y reducirélas á un matorral, y las comerán las bestias del campo.
Me contestó una de esas sonrisas que prometen mucho, una sonrisa que era necesario traducir así: «¿Pensabas que iba a enseñarte algo vulgar?» Al rayo oblicuo de un sol de otoño; al lado de un matorral de rosalillos mal cuidados, cuyos capullos parecían revejecidos también; sentada en una butaca carcomida, de resquebrajada gutapercha, vi a una mujer cuyo semblante encuadraba un tocado de esos inconfundibles, de cocas de cinta y tules negros, que sólo usan las ancianas de Francia.
Al escuchar esto los hombrecillos desaparecieron junto a su borrachera. Edú el borracho, se encontraba metido en el matorral de caña de guadua sin ni siquiera poderse mover.
De pronto le pareció oír a lo lejos, en medio del silencio de la noche, el reloj del pueblo tocando las doce campanadas de medianoche, y al momento vio que un matorral se movía y se agitaba ante ella.
Al poco rato le vino al encuentro una viejecita muy arrugada y que parecía tener más de cien años. Enseguida salieron otros seres semejantes de detrás de cada piedra, de cada matorral.
Un relámpago vivísimo bañó en ese instante el matorral y la loma, y permitiole ver a pocos metros al jefe del destacamento portugués que dirigía en persona un despliegue sobre el flanco, montado en un caballo tordillo.
Bardaban el caballete hasta cuatro docenas de tejas centenarias, por entre cuyas junturas medraba el liquen y asomaban mustias y enfermizas unas matas de viravira; pendíale por un extremo, desparramándose que era un gusto, un matorral de yerbamora fructificado además.