Ejemplos ?
Cerca, cerquita, resonaban los cascos de los caballos de los perseguidores y se oía claro el repiqueteo de los sables. El matrero, abandonando el tono cariñoso, ordenó con acento brutal: –¡Vamos!...
Monté a cabayo Y enderece a la sierra, Ande anida el carancho, Y los zorros acechan, Ande, haciendo de Juez, el espiniyo Lo desnuda al matrero, y lo atormenta.
¡Cabos de manila para atar caballos!, y el viejo, atorrante y matrero mal domado, volvía a los años de su juventud, cuando para hacerse de una buena cincha, ancha y sin defectos, se elegía una res de poca marca, y se mataba, nada más que para esto.
Aunque se li haga aparcero mil alforsas en el cejo, oiga paciente el consejo que quiere darle un matrero: nunca se apegue al dinero del país; para no pecar, hagaló siempre tapar de modo que no se vea, y el pueblo oriental no crea que usté es capás de uñatiar.
Sintiéndome cerca, Largó el indio al suelo La prienda robada De juro creyendo Que pa mi venganza Me bastaba aqueyo, Y que más liviano Su flete azulejo Sacaría ventajas A mi pobre overo, Que corriendo siempre, Corriendo, corriendo, Como si en sus carnes Mordiesen mis celos, Diba ya tan cerca Del indio matrero, Que viendo era al ñudo Regatiar el cuero, Pronto pa peliarme Se dió contra el suelo.
Los pajonales y los juncales, guarida del matrero y de las fieras, han desaparecido, dejando que, en su sitio, la alfalfa, esa maravilla, extienda su preciosa alfombra verde, salpicada de novillos, inagotable reserva de las carnicerías europeas.
Los "jovies", funcionarios públicos del carro, la pala y el escobillón, dan la lata sobre "eregoyenisme". Algún mozo matrero reflexiona en un umbral.
Por acabarse el distrito de la comisión, se marchaba poco a poco; no había comisario que nos limitase; el capitán era mozo, pero muy buen caballero y gran cristiano; el alférez no hacía muchos meses que había dejado la Corte y el tinelo; el sargento era matrero y sagaz y grande arriero de compañías, desde donde se levantan hasta el embarcadero.
En este lapso, el equipo compitió haciendo las veces de local en el Estadio Héctor "Matrero" D'Anunzio, más conocido como «La Cúpula», situada en el predio de la Sociedad Rural de Junin.
Todo auténtico Mariposa del amor Chikoff, tango en honor a Juan Eugenio de Chikoff. Flor de Yuyo El Matrero ¡Celosa!..., dedicado a la simpática Estrella Evau Stachino.
Aunque no se sabe a ciencia cierta cómo se gestó el malón, varias fuentes atribuyen el mismo a un individuo paraguayo llamado Juan Saavedra, peón de La Sabana, quien habría huido tras haber sufrido un desencanto amoroso y se transformó en matrero.
Roberto González La hija del payaso (1946) Tres hombres del río (1943) Yo conocí a esa mujer (1942) Fortín Alto (1941) El Matrero (1939) Puerta cerrada (1939) Cantando llegó el amor (1938) Nobleza gaucha (1937) Ya tiene comisario el pueblo (1936) Aves sin rumbo (1934) Boliche (1933) Compositor Yo conocí a esa mujer (1942) Boliche (1933) Banda sonora La guitarra de Gardel (1949) (ejecutante: A mi me gusta cantar, Alondra, Tormento, Hoy vuelvo a ti Buenos Aires, La cumparsita)