matrona


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Sinónimos para matrona

comadre

Sinónimos

Ejemplos ?
El marido, la matrona y las vecinas calificaron de brujo a ño Cabrera, y hoy mismo no hay quien le apee el mote de Chirote el brujo, a lo cual contesta él con mucha flema: -Merecido lo tengo.
–Vamos, niña –dice la madre, robusta e impávida matrona, a quien nadie oprime nada, y cuya despedida no es la primera ni la última–, ¿a qué vienen esos llantos?
-Y para castigar la culpable susceptibilidad de ese ministro del Señor -replicó la matrona- simulando el énfasis de un fiscal -pido que se le aplique la ley al pie de la letra, y se le condene al relato de una coincidencia.
Y si el señor Frasquito había llegado a la casi total abdicación de sus ya remotas arrogancias, en cambio Dolorcita estaba que metía miedo de buena moza; los cinco años transcurridos habíanle convertido en arrogantísima matrona de amplísima y redonda cadera, de talle siempre esbelto y de seno de tentadora curvatura; su rostro, antes algo enjuto, habíase redondeado, atersándose su piel blanca como el marfil y fina como el raso; el amor al acariciarla con un ala solamente no había podido ajar su espléndida hermosura.
Mas como la muchacha no era ninguna pintada en la pared, y como siempre fue de la humana condición eso de pasar de un extremo a otro, Carmen Aguirre, con todo su ñapanguismo, con todo y el mote de Perjuicia, se les impuso al fin y al cabo con su carácter insinuante, con su corazón bondadoso y, más que todo, con el amor a su marido y con el estricto cumplimiento de sus deberes de esposa y de madre; y a tánto alcanzó en el corazón de sus suegros, que a pretexto de que Toto tenía que ausentarse con frecuencia como minero que era, determinaron de común acuerdo traérsela a su casa; en la que Carmen vino a ser como un centro que recibía, para devolverlo con creces, el cariño todo de la familia. "¡Qué matrona!" -repetía Don Juan...
En efecto, cuando vino el revisor y, después de picar un billete, pagado sin rebaja alguna, se dirigió a mis compañeros de viaje, resonó una voz amenazadora: «Mi marido tiene pase.» La señora era una matrona de imponente aspecto y cara de vinagre.
reguntábamos hace poco tiempo a cierto anciano amigote nuestro sobre la edad que podría contar una respetable matrona de nuestro conocimiento; y el buen viejo, que gasta más agallas que un ballenato, nos dijo después de consultar su caja de polvillo: -Yo le sacaré de curiosidad, señor cronista.
Llegó a ser hombre y se dedicó al único encanto que le encontraba a la vida, que era la virtud del dinero de parir dinero. Era una especie de Sócrates crematístico; Sócrates, como su madre Fenaretes, matrona partera, se dedicaba a ayudar a parir...
Después de sepultado el capitán colombiano, dirigiose Bolívar a casa de la señora de Munar y la dijo: -Saludo a la digna matrona con todo el respeto que merece la mujer que en su misma debilidad supo hallar fuerzas para salvar su honra y la honra de los suyos.
Nunca la buena pasta del doctoral le consintió preguntar a la matrona si, por haberse muerto del vómito su cuñado, era razón que su amo se muriese de hambre.
En el otro mulo, que llevaba el baúl de la viuda y algunos encargos, Blasillo iba detrás muy respetuoso y sin atreverse a hablar a la adusta y floreciente matrona cuya custodia le había confiado su abuelo.
-¡Estas niñas son capaces de empobrecer a Goyeneche! -¡Te espanta esa bagatela! -observó la matrona-. ¿Qué piden las pobrecitas? trapos que llevan hasta las hijas de los sacristanes.