mecer

(redireccionado de mecía)
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  • verbo

Sinónimos para mecer

agitar

Antónimos

Ejemplos ?
-Mientras tanto el céfiro sacudía levemente las plantas, jugaba con las gotas de rocío, que al moverse descomponían la luz, y reflejaban todos los brillantes colores del iris y mecía las campanillas blancas, con manchas azules, de una de las enredaderas.
Se congraciaba a los ojos de las madres, acariciando los chiquillos, particularmente a los más pequeños; como el león que de puro magnánimo se hizo amigo de la oveja, se pasaba las horas enteras con un niño en las rodillas, mientras con el pie mecía la cuna de otro.
Los corpulentos árboles ancianos, En cuya fuente siglos mil reposan, Sus canas venerables conmovían De viento leve al delicado soplo O al aleteo de nocturno cuerco, Que tal vez descendiendo el vuelo rápido Rizaba con sus alas sacudidas Las cristalinas aguas de la alberca, En donde se mecía blandamente La imagen de las nubes retratadas En su luciente espejo.
-y como él no respondiese empezó a gemir, mientras mecía en sus brazos al pequeño que aburrido de chupar el agotado seno de la madre se había puesto a llorar desesperadamente.
Uno mondaba patatas; otro, muy barbudo y grandón, acariciaba a una criaturita de pecho que lloraba, y la mecía sobre sus rodillas para que se calmase o se durmiese, y las campesinas, cuyos maridos y cuyos hijos estaban “en las tropas de la guerra”, indicaban por signos a los vencedores, obedientes, los trabajos que debían hacer: cortar leña, encender lumbre, moler café.
Y, en una efusión de ternura, le puso por nombre María. De día en día la niña crecía y adelantaba, y la madre, en los transportes de su júbilo, la mecía entre sus brazos.
¿Cuántas veces te esperara?, cara fresca, negro pelo, en esta verde baranda! Sobre el rostro del aljibe se mecía la gitana. Verde carne, pelo verde, con los ojos de fría plata.
-Hasta luego -le contestó él; y se alejó silbando un aria de zarzuela, por la calle de Alcalá abajo, mientras Carmen se metía por la de Peligros, moviendo sus caderas, sobre las cuales se mecía un mantón de ocho puntas y exclamando en voz baja: -¡Vaya!
Pero a cambio del rostro, desquitábame en aquello que no alcanzaba a velar el rebocillo, admirando cómo se mecía la tornátil morbidez de los hombros y el contorno del cuello.
Dormir en lecho de grana Y llamarse la sultana Favorita! II La sultana esto decía Recreada de aura leda Y entre tanto se mecía Sobre hamaca de oro y seda.
La cara muy como la de un cuervo, Los ojos encendidos como carbones. Aquel que parecía anonadado por su desgracia Y mecía su cuerpo consolándose...
La cara un poco inclinada, la mano en alto y el brazo derecho desplegado, se abandonaba a la cadencia del movimiento que la mecía en su silla.