mecer

(redireccionado de mece)
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  • verbo

Sinónimos para mecer

agitar

Antónimos

Ejemplos ?
El marido viene golpeando la puerta, rodeado de hombres borrachos, en la noche cerrada y lluviosa del país. La mujer mece al niño con una herida en los pies, con una herida que tiñe de sangre las cruelísimas maromas de los barcos.
He aquí a la Creación revestida de todos los encantos que se atreve a desplegar en esta latitud. El mar ha roto sus cadenas de hielo y mece en lontananza sus verdes olas.
Sobre la onda pura del Ganges se mece la simbólica flor del loto, y en la ribera aguarda su víctima el cocodrilo, verde como las hojas de las plantas acuáticas, que lo esconden a los ojos del viajero.
En sus amantes brazos se reclina, y al beso conyugal modesta ofrece la púdica mejilla ruborosa, como al soplo del céfiro se mece sobre tallo gentil purpúrea rosa.
Platón, después de medio siglo de meditaciones y desvelos, supo tanto sobre la vida y la muerte, como sabe hoy el labrador que mece la cuna de sus hijos o se reclina en la piedra que marca la fosa de sus abuelos.
Ninguna mujer que tuviere buenos ojos y buena boca y buenas manos puede ser hermosa ni dejar de ser una fantasma; porque en preciándose de ojos tanto los duerme y los arrulla y los eleva y los mece y los flecha, que no hay diablo que la pueda sufrir.
Aquel árbol no da fruto: renuévase de continuo: gallardéase al suave empuje de las brisas, dominando el contorno; en sus ramas se mece la paloma, y la cotorra indiferente, precursora de la lluvia, despliega al sol sus pintadas alas.
III : (Después del dos de mayo) Ya a ti, de nuevo ufano, el solar rayo alumbra, el aura mece, el mar retrata; que, a manos del Honor el dos de Mayo, la sangre de los hijos de Pelayo fue de tu paño fúlgida escarlata.
Su seno que crece Revela la nube: La brisa la mece, La brisa la sube; O en tiendas flotantes De rojo amaranto, Con varios cambiantes, Divide su manto.
Ya le parece que el mundo es un jardín encantado que los mece, sin ver el daño profundo que, aunque de flores sembrado, les ofrece.
Rosa nacida entre abrojos, ¿Qué esperas del mundo, di? Una brisa corrompida, Fétida, hedionda, te mece, Tu aroma se desvanece.....
Quien lo conozca, Rabicán lo llama; aquel mismo que junto al caballero que mirto hoy mece el viento en la marina, llevó allí la ballena a orden de Alcina.