mechón

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Sinónimos para mechón

pelluzgón

Sinónimos para mechón

huecho

Sinónimos

Ejemplos ?
-Pos lo que es yo ya arrematé -dijo en aquel momento la Niña, y soltando la regadera dirigiose, haciendo ondular su talle maravilloso, adonde aquél estaba sentado, plantose delante de él, al par que se llevaba las manos a la nuca para arreglar algunos de sus indómitos mechones, y -Pos, hijo -continuó con voz dulce y jovial-, ya puée usté estar dándome gusto a mí y gusto a to el publiquito.
Por las gargantas, por los desfiladeros, por las hondonadas se apelmaza el capote color de rosa, el de verdor pálido; los líquenes blancos que semejan esponjas, los mechones de musgo oscuro y afelpado, la oreja y la barba de palo.
Por entre los pliegues de la tela que lo envolvía asomaban algunos mechones de pelos rojos que lanzaban a la luz del sol un reflejo de cobre recién fundido.
Bajo de estatura, de pecho hundido y puntiagudos hombros, su calva ennegrecida como su rostro sobre el que caían largos mechones de pelos grises, dábale un aspecto extrañamente risible y grotesco.
Pero esos consejos de un desconocido la exacerbaban en su padecer y se golpeaba más duramente el pecho, se arrancaba mechones de cabellos y los arrojaba sobre el cadáver.
Sobre el grasiento cuello de panilla de su gabán caían en desorden los lacios y entrecanos mechones de la descuidada cabellera; la camisa no se veía, probablemente estaría sucia y la ocultaba por pudor social.
Apurábanle los sayones porque apretase el paso y llegase más presto al lugar del suplicio; cuál le descargaba fuerte puñada en los lomos; cuál le sacudía tremendo bofetón en la faz o le tiraba despiadadamente de los mechones del cabello.
Todo en pedazos sobre la grava: los huesecitos que blanqueaban, la cabellera presa en las matas, rota en mechones y ensangrentada...
Algunos mechones de cabello rizado se escapaban sobre sus sienes, y su nariz, con el tabique fracturado en la parte media, estaba extraordinariamente desviada hacia la izquierda.
Contaría el viejo lo menos setenta años, y de su sombrero de fieltro, atado con un pañuelo para que no volase, se escapaba una rueda de argentados mechones que hacían resaltar el tono cobrizo de la tez.
Verla quitarse el pañuelo y contemplar su cabeza casi pelada, salpicada apenas por larguísimos mechones, que ella trenzaba cuidadosamente una vez por semana, era cosa de gran diversión para mí.
Juliana, prontamente, había retirado el seno de los bezos del mamón, y, descubierta la diminuta faz de este, iluminada por el sol claro, Juan se sorprendió: el hijo del señorito Raimundo se asemejaba a su nieto, al nieto del tejero, como un huevo a otro; todos los niños pequeños se parecen; pero aquellos dos eran exactamente idénticos: los mismos ojos azulinos, la misma nariz algo ancha, la misma tez de nata de leche, la misma plumilla rubia saliendo de la gorra y cayendo en dos mechones ralos sobre la frente abultada.