Ejemplos ?
Hacia el Oeste, el campo se ensanchaba y extendía en abra, pero que la ineludible línea sombría enmarcaba a lo lejos. A esa hora temprana, el confín, ofuscante de luz a mediodía, adquiría reposada nitidez.
Mandó un peón al obraje próximo, recomendándole cuidara del caballo, un buen animal, pero asoleado. Alzó la cabeza al sol fundente de mediodía, e insistió en que no galopara ni un momento.
La trayectoria de su vida, sencilla como la de un astro, dibuja en la fantasía una línea legendaria; tenue alborada en el palacio de la plaza del Ángel, esplendor de mediodía en Saint-Cloud, crepúsculo en la vaga niebla de Inglaterra.
El auto se alejó en silencio En los periódicos del mediodía se miraban dos grandes encabezados Uno anunciaba el incompresible robo al Banco Nacional...
–Entonces, ¿está en condiciones de rendir cuentas, usted? –Si quieren, hoy mismo a mediodía. La contestación lo salvó transitoriamente.
Si los que mandan a callar se callan y los que están haciendo bulla se callan, entonces todos me pueden oír a mí y yo los puedo oír a ustedes, porque yo también tengo mucho interés en oírlos a ustedes (APLAUSOS), que han hecho tanto sacrificio; porque todo el sacrificio que han hecho millares y millares de campesinos para venir desde muchos kilómetros de distancia bajo un sol abrasador y las horas que llevan aquí parados en este parque bajo el sol ardiente del mediodía no pueden ser por gusto, ni los esfuerzos que hemos hecho nosotros para llegar aquí pueden ser por gusto.
Para continuar la lucha a través de los próximos meses para mi reivindicación personal sería casi totalmente absorber el tiempo y la atención de ambos, el Presidente y el Congreso en un período en el que toda nuestra atención debe centrarse en los grandes temas de la paz y la prosperidad en el extranjero sin la inflación en el país. Por lo tanto, voy a renunciar a la presidencia efectiva de mañana al mediodía .
Recomenzó, automáticamente, sus días de obraje: silenciosos mates al levantarse, de noche aún, que se sucedían sin desprender la mano de la pava; la exploración en descubierta de madera, el desayuno a las ocho; harina, charque y grasa; el hacha luego, a busto descubierto, cuyo sudor arrastraba tábanos, barigüís y mosquitos; después, el almuerzo -esta vez porotos y maíz flotante en la inevitable grasa-, para concluir de noche, tras nueva lucha con las piezas de 8 por 30, con el yopará de mediodía.
Se echó en la cama tiritando de frío, doblado en gatillo bajo el poncho, mientras los dientes, incontenibles, castañeteaban a más no poder. Al día siguiente el acceso, no esperado hasta el crepúsculo, tornó a mediodía, y Podeley fue a la comisaría a pedir quinina.
Al salir de su casa recomendaron a su abuela que les llevara su comida. “Oh abuela nuestra, que se nos dé a mediodía nuestro alimento”, dijeron.
Era ya el mediodía; nuestra gente le observaba diciéndose extrañados unos a otros que Sócrates estaba desde muy temprano abstraído en sus pensamientos.
II Sobre el jardín deshoja el mediodía su guirnalda de púrpura y de oro, mientras eleva el surtidor sonoro sus penachos de viva pedrería.