meditabundo


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  • adjetivo

Sinónimos para meditabundo

pensativo

Sinónimos

Ejemplos ?
Sin embargo, MOCTECUHZOMA XOCOYOTZIN se miraba meditabundo, pues como gran pensador ANAHUACA que era, sabía de lo fugaz de la vida y desde hacía poco tiempo se encontraba preocupado por la aparición de aquel inmenso cometa que desde el atardecer, como el que estaba próximo a llegar, surgía en el horizonte cual una espiga de fuego, cual una llamarada que punzara los espacios del cielo.
Su ingenio maravilloso dotado de igual penetración, facilidad y juicio para aprender, y de indecible claridad para explicar sus pensamientos, que acreditó en los estudios de Humanidades, Filosofía y Teología, prometieron desde luego á la Universidad de su patria uno de sus mas ilustres Maestros, y al mismo los premios mas distinguidos de aquella carrera; pero su genio pacífico, meditabundo, y verdaderamente filosófico le hizo preferir á las tumultuosas tareas de las Cátedras el retiro de la Congregación de S.
Yesúa le perdonó y le prometió el Paraíso, porque Dimas, agonizante, lloró sus pecados y creyó en el Rabí. Por segunda vez Sabas quedó meditabundo.
Y como donde hay panales no faltan zánganos, no extrañarán nuestros lectores que fuesen casi innumerables los que mariposeaban alrededor de Rosarito, entre los que ocupaba lugar preferente Perico el Talabartero, un chaval medio tábiro que parecía estar pidiendo a voces la Reualenta, de ojos magníficos y febriles, graciosa sonrisa, rostro exangüe y demacrado, y del cual solía decir Rosarito con aire meditabundo: -Cudiao que Perico es feo, pero cudiao que tiée rocío y tiée angel y tiée cosas en su carita morena.
Y eso te ha pasao: que lo que es ahora te has caío de verdá y te has lastimao de la parte más delicá de tu presona. -Ha estao usté ya en casa de Rosario, ¿verdá usté? -preguntóle Paco con aire meditabundo. -De allí vengo por mi malilla suerte.
Y el señor Juan el Tarumba quedó también meditabundo y tras algunos instantes de silencio gritó al mozo, que canturreaba echado de bruces sobre el limpio mostrador: -A ver tú, Chamarí, una botella del moro, y que sepas que te ernuco si me la traes del cristiano.
Cuando Joseíto el Carambola vio alejarse la diligencia, quedóse plantado en la acera, la vista en el empedrado, el amplio cordobés inclinado sobre la frente, las manos en los bolsillos del marsellés y con el semblante grave y meditabundo.
Cuando la tarde las sombras prolonga de las montañas, yo, al pie de los viejos olmos que el arroyo copia y baña, leí de Orfeo y de Eurídice, meditabundo la fábula.
legado que hubo Currito el Mimbre al borde del tajo, sentóse en él, y triste y meditabundo pareció abismarse en la contemplación de la brillante perspectiva que extendíase a sus pies, en los risueños valles cubiertos, acá y acullá, de pomposos majuelos y de oscuros olivares, en el río que serpeaba, gris y resplandeciente, por entre las empinadas laderas, y en los alegres caseríos que blanqueaban por doquier como arropados entre florecientes verdores.
Alfieri demostró cualidades extraordinarias desde la juventud. De niño era muy endeble, como muchos poetas precoces, y en extremo meditabundo y sensible.
Mientras Joseíto permanecía inmóvil y meditabundo, se abrió una de las ventanas de los edificios inmediatos, con vista al taller, y destacóse, en su fondo, radiante de hermosura, Dolores la Trinitaria, la cual, apartándose con ambas manos la negrísima y suelta guedeja que le caía a ambos lados de la cara, cruzó los brazos sobre el alféizar y clavó los hermosísimos ojos en el meditabundo carpintero.
-Todas lo podemos asegurar -exclamaron las madres a un tiempo. Campaneó el visitador la cabeza y se acarició el chorro de plata de las fluviales barbas, meditabundo.