melosa


También se encuentra en: Diccionario.
  • sustantivo

Sinónimos para melosa

madi

Sinónimos

Ejemplos ?
Acábatelo, si no, se volverá a enfriar- la voz melosa de Doña Pilar vino a romper el silencio que había imperado hasta esos momentos, como una piedra cuando cae en un lago de aguas muy quietas.
Querer interpretar los circunloquios, las precauciones oratorias, las largas conversaciones en que el espíritu obscurece de propio intento la luz que lleva en sí, o la melosa palabra diluye el veneno de ciertas intenciones, sería emprender un libro tan largo como el magnífico poema llamado Clarisa Harlowe.
-Tranquilícese usted, mí querida señora -dijo el doctor con su voz melosa, No hay ya el menor motivo de inquietud, tranquilícese usted.
Hoy se habría muerto de hambre y de pena si yo no le hubiera dado el dinero para salir de su apuro.-Ese otro jaquetón, tan planchado y que parece un señor, es un trapisondista capaz de pegársela al lucero del alba.-Repara bien en esa mujer que nos ha saludado con voz melosa y sin levantar los ojos del suelo; pues es una bribonaza, chismosa, enredadora y capaz de beberse a toda su casta: apostaría una oreja a que lleva la botella del aguardiente debajo del delantal.-¡Éste sí que es todo un hombre de bien y hacendoso!
A los pocos días, una tarde que Masicas había estado muy melosa, le contó a Loppi muchos cuentos y le acabó así el discurso: -Pero, Loppi mío, ya tú no piensas en tu mujercita: comer, es verdad, come mejor que la reina; pero tu mujercita anda en trapos, Loppi, como la mujer de un pordiosero.
El Expósito quiso meter el cuezo, olfatear que monos danzaban allí, pero la mujerona gorda, rubia, repeinada en bucles, que despachaba los billetes, le dijo con voz melosa: -¡Eh!...
Y Palacios, ¿por qué no era ministro de la Guerra o presidente del Consejo, aquí donde han llegado a serlo tantos que...? -Bueno, amigo -opinó un día Cárdenas, que no había perdido su habla melosa y sus modismos habituales-.
Negó hasta haber tenido conocimiento del crimen la mujer del muerto, que era guapa aún para sus cuarenta años, y muy melosa, muy insinuante, pero, como sabemos, capaz de atar a su hijito y ponerle en carne viva.
Con pólizas de cambio Satisfecha tal vez, la plata y oro Despreciará la generosa estirpe; Mas no de sangre de los suyos nunca Su mano ha de lavar; antes cubierta Será de estragos, con la vieja Europa, Del Atlántico mar la otra ribera, Fresca nodriza de sin par cultura; Y en campo lidiarán fraternas huestes Por pimienta o aromas o canela O por el jugo de melosa caña, O alguna otra razón, práctica y útil.
En el pequeño comedor, sentada a la cabecera de la mesa, doña Benigna, teniendo a su derecha a su vecina y comadre doña Encarnación Retamales y a su izquierda a su anciano tío, un solterón de humor agrio y displicente, hace con amabilidad los honores de dueña de casa. Su voz melosa tiene inflexiones acariciantes cuando se dirige a Gabriel que va y viene trayendo los manjares.
Vuelvo a sentir la angustia de la sed y el polvo: Atiendo al despacioso ir y venir de aquellos indios ensabanados como fantasmas, oigo la voz melosa de aquellas criollas ataviadas con graciosa ingenuidad de estatuas clásicas, el cabello suelto, los hombros desnudos, velados apenas por rebocillo de transparente seda.
Con pólizas de cambio satisfecha tal vez, la plata y oro despreciará la generosa estirpe; mas no de sangre de los suyos nunca su mano ha de lavar; antes cubierta será de estragos, con la vieja Europa, del Atlántico mar la otra ribera, fresca nodriza de sin par cultura; y en campo lidiarán fraternas huestes por pimienta o aromas o canela o por el jugo de melosa caña, o alguna otra razón, práctica y útil.