menesteroso

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Búsquedas relacionadas con menesterosa: mezquino, muladar
  • sustantivo

Sinónimos para menesteroso

Ejemplos ?
Dificultándose ya los ascensos, era justo, era urgente ofrecer al militar una especie de compensación; aumentando su recompensa pecuniaria, so pena de que la carrera de las armas, deslucida y menesterosa, retrajese a los que podían darle más lustre, y que el cáncer de la deserción cundiese con tanta más rapidez cuanto era cada día mayor la distancia entre el bienestar del soldado y el de las ínfimas profesiones mecánicas.
Ítem declaro: Que no teniendo herederos forzosos ni deudos, en condición menesterosa, es mi voluntad que los antedichos setenta y dos mil pesos se distribuyan en calidad de legado y a razón de cuatro mil pesos a cada uno de mis ahijados (aquí seguían diez nombres de niños) para su educación y mantenimiento.
Me es altamente satisfactorio informar, además, que el gran escollo con que ha tropezado casi siempre la clase social menesterosa para adquirir en los primeros años de su vida una educación industrial...
De quien de infamia y de prisión la mueva menesterosa está nuestra princesa, a quien barón que Lurcanio se llama quiere quitarle a un tiempo vida y fama.
Pizarro entretanto quiso propiciarse amigos aun entre los caballeros de la capa; y envió mensajes a Sotelo, Chaves y otros, ofreciéndoles sacarlos de la menesterosa situación en que vivían.
Luego sin duda manifiestan con cuánto aplauso recibirían la inmortalidad, aun la que no pudiese dejar de ser pobre y menesterosa.
Siempre era blanco de mofas de los lugareños por su aspecto desaseado y hostil que imprimía su vestido siempre negro, a pesar de que ella argüía majaderamente que era una princesa que la tragedia de su pueblo había hecho menesterosa.
Durante el Porfiriato hubo descontento en el pueblo por la nefasta actuación de los jefes políticos y el abuso de los hacendados con la clase indígena, teniéndolos como encasillados o gañanes, ya cansados de la esclavitud, la explotación y el endeudamiento con las tiendas de raya. La opresión de la clase menesterosa tuvo como consecuencia el inicio de la Revolución, que tuvo sus repercusiones en este lugar.
Durante los cuarenta y siete años siguientes dedicó su vida y hacienda a la caridad y al cuidado de los pobres, ya fuera como menesterosa residente, como monja de la congregación, o más probablemente como ambas cosas, pues tal era el sentido de su vocación, hasta encontrar la muerte en el mismo hospicio que había dirigido.
Las incertidumbres y la leyenda la acompañan hasta la muerte: unos sugieren que si murió en el Hospicio Trivulzio es porque sus donaciones la habían sumido en la pobreza, y era ahora una residente menesterosa más.
Lo han visto las crestas silenciarías,) El despertar (Alisia y Cloris abren de par en par la puerta) El dintel de la vida (Oh, la brega que jacta de viruta y de pieles!...) El domingo (Te anuncia un ecuménico amasijo de hogaza,) El entierro (Cuatro rudos gañanes, sobre el hombro herculoso) El espejo (Se hunden en una sorda crisis meditabunda...) El genio de los campos (Por donde humea el último arado en los cultivos,) El guardabosque (La mesnada que aúlle o la sierpe se enrosque,) El labrador (Cual si pluguiese al Diablo -vaya un decir- engorda) El monasterio (A una menesterosa disciplina sujeto,) El regreso (La tierra ofrece el ósculo de un saludo paterno) El secreto (Se adoran.
Seguramente fue menesterosa, dada su orfandad, la urgencia con la que empezó a trabajar siendo muy joven, y las condiciones de vida durante el porfiriato.