menguante


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  • sustantivo

Sinónimos para menguante

estiaje

Sinónimos

bajamar

Sinónimos

Ejemplos ?
176 »El conde y los suyos tomaron la tierra que era entre el agua y el borde del muro, logar con menguante seco e seguro, mas con la cresçiente del todo se çierra; quien llega más tarde presume que yerra, la pavesada ya junta sus alas, levantan los troços, cresçen las escalas, cresçen las artes mañosas de guerra.
En la orilladel Yabebirí se detuvieron oliendo el agua y levantando el hocicotrémulo a la otra costa. La luna salía entonces, con su amarillentaluz de menguante.
En la orilla del Yabebirí se detuvieron oliendo el agua y levantando el hocico trémulo a la otra costa. La luna salía entonces, con su amarillenta luz de menguante.
Diez de Mayo, luna menguante, tiempo otoñal precioso, una mañana fresca, sin viento; un sol que calienta sin quemar, y, tendida por todo el campo, una alfombra de terciopelo verde, nuevita, flamante.
Sol fui de algún cielo ingrato, si acaso hay ingrato cielo; fuego fue, volvióse hielo; sol fui, luna me retrato, mi menguante fue su trato, mas si la deidad mayor está en mí, que es el amor, y éste no puede menguar, difícil será alcanzar lo que intenta su rigor.
Tenía aproximadamente una altura de treinta pies y una anchura de ocho, y en él había sido escrito con artísticas letras de inusitado tamaño: «La Montaña del Corazón y la Mente. La Caverna de las Tres Estrellas y la Luna Menguante».
Siendo Castellano de Amberes socorrió en el ano de 1572, no sin ardides y fuerzas, á Middelbourg, Capital de la Zelanda, y cerrando con el enemigo, que se retiraba á Ramua, ganó esta Plaza, y en su Puerto mas de quatrocimtos baxeles, de los quales armando diez: solos, abrió con ellos camino por en medio de treinta de los contrarios, quemándolos su Capitana, y adquiriendo por esta victoria el sobrenombre de rayo de la guerra. Ganó á Mons, y el socorro de Goes será memorable por aquel célebre esguazo durante la menguante de la luna.
No sé por qué, mis sueños fueron extravagantes esa noche; pero antes que la luna menguante, fantásticamente gibosa, hubiese subido muy alto por el este de la llanura, me desperté cubierto de un sudor frío, decidido a no dormir más.
Un día fui a ver a un famoso etnólogo, y lo divertí haciéndole extrañas preguntas sobre la antigua leyenda filistea en torno a Dagón, el Dios-Pez; pero en seguida me di cuenta de que era un hombre irremediablemente convencional, y dejé de preguntar. Es de noche, especialmente cuando la luna se vuelve gibosa y menguante, cuando veo a ese ser.
De esta guisa fueron transcurriendo los días; tan inevitablemente como sucede a la noche la luz de la mañana, mantenían sus invisibles enemigos la cuenta del menguante mes de gracia, expuesta siempre en algún lugar manifiesto.
uando la mulata noche con sus higas de azabache, sale a estrellarse con todos lleno el rostro de lunares; cuando brujas y lechuzas a lustras tinieblas salen, a chupar lámparas, unas, y otras a chupar infantes, me salí confuso y triste a buscar un consonante ¡forzosa pensión de aquéllos que comen uñas y guantes! Los ojos puse en la luna, y vi que estaba en menguante, porque tuviese mi bolsa con quien poder consolarse.
Y en las estepas de Asia, en las llanuras que el sacro Ganges baña con sus ondas impuras; al pie de la montaña del Atlas colosal; en las oscuras selvas de África ignotas; en las playas remotas que el Polo envuelve con perpetuas brumas; en las islas risueñas que el Pacífico mar borda de espumas; en las no holladas breñas que alzan los Andes, próximas al cielo, y hasta en tu propio suelo, Europa, entre esos pueblos sin fortuna que degrada y oprime, vergüenza nuestra, la menguante Luna, por todas partes gime siglos y siglos, de la estirpe humana la prole envilecida, que hoy triunfadora y víctima mañana, va en loca muchedumbre escarnio a hacer de la nación caída, u oprobio a ser de innoble servidumbre.