mercar


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  • verbo

Sinónimos para mercar

comprar

Sinónimos

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Ejemplos ?
-De a ochavo y no de a ochavo -exclamó con acento impetuoso Joseíto-, poique es que mi jembra púo casarse con Tobalico el de Montejaque, que no es pan seco lo que masca, y a pesar de eso espreció ella sus haberes y se casó conmigo sabiendo que yo no tengo más que una choza y dos majuelos, y dende que se casó no le he podío yo mercar na de lo que reluce y de lo que más a ella le gusta, y como la probetica mía es más callá que un sótano y más humilde que el porvo que se pisa, y como además me tiée tanta voluntá, pos en jamás de los jamases ha dicho ni pío tan siquiera; pero como ella tiée pa mí de cristal la frente, pos sé las ducas que ella pasará cuando la otra encomienza a tirarle barrumbás y fantesías.
-exclamó tristemente-, pues no tengo los dos cuartos para mercar el papel, que en cuanto a quien me escriba, conozco en Sevilla al mozo de una casa en la que sirvió mi hija antes de casarse, el que tiene una letra como un maestro de escuela, y ése nos los escribiría.
A veces entrábamos a comprarle medio paquete de cigarrillos Barrilete, y el hombre renegaba de tener que dejar el banquillo para mercar con nosotros.
El grave hedor que la marisma exhala pronto la nave de aquel puerto echa: hizo un gregal allí sus velas ala y, tras ir bordeando a la derecha, al fin en Pafos hace nueva escala, donde tropa y pasaje allí aprovecha una en mercar, el otro en la noticia de aquella isla de amor y de delicia.
Husmeando pichinchas metíase entre fregonas y sirvientas a curiosear cosas que no debían interesarle, hacía de saludador arlequinesco, y en acercándose a los mostradores estañados de los pescadores examinaba las agallas de merluzas y pejerreyes, comía langostinos, y sin comprar tan siquiera un marisco, pasaba al puesto de las mondongueras, de allí al de los vendedores de gallinas, y antes de mercar nada, oliscaba la vitualla y manoseábala desconfiadamente.
Y como sé que el espejo me platicó en plata, pues en cuantito me dijo lo que me dijo, me dije yo: «Mira, Candelario, tú estás mu grave, pero que mu grave; la Chicharito tira más de ti que la resaca, y eso de que la Chicharito esté por tus peazos me parece a mí que nanai, que es grilla, y si te dejas llevar por la afición que le tiées y la conviertes en la mujer del Candelario, será mu posible lo que puée ser mu posible, ¿sabes tú?» Y cavila que te cavila en esto, me dije yo: «Vamos a ver, Candelario, si tú fueras a mercar una tumbaga, pongo por caso, lo primerito que tú harías antes de soltar los parneses sería llevarla al platero pa que la tocara en la piedra y enterarte de si era de oro de velón o si de oro de ley.
Mariquita miró con expresión de cómica indignación al que de modo tan cruel recompensaba su feminil clarividencia, y -Pos eso no quiée dicir más, sino que tú chanelas menos que un tapón y que un puñao de virutas y que un rancho de calamares, y como yo no tengo la curpa de na de eso, a mí me tiées tú que mercar el mantón de la señá Lola Garabito.
¡así es la vida!" Ahora me dirigía a los comerciantes con el aplomo de un experto corredor, y con la certeza de que debían ser estériles mis fatigas, porque ya "había vendido" me aseguré en breve tiempo una clientela mediocre, compuesta de fiesteros de feria, farmacéuticos a quienes hablaba del ácido pícrico y otras zarandajas, libreros y dos o tres almaceneros, la gente de menos provecho y la más taimada para mercar.
-Pos, señó -continuó el señor Curro, después de detenerse un punto para paladear una copa que acababa de ofrecerle el Tulipa-, el Niño, ya arrematao el tratillo que le había llevao a Gaucín, encomenzó un día a tallarse cuatro púas en la posá del Tomillares, y lo que pasa, que se puso a medias con el Carilargo de Utrera y arremataron por montar un tenderete, y como el Niño cuando se puée ganar honradamente la vía tirándole el pego al lucero de la tarde se la gana, y como en eso de tirar el pego, dicho sea sin ánimo de agraviarle, es el mozo to un catedrático, pos es naturá, a las dos semanas de haberse establecío tenían el Carilargo y él pa mercar dos cortijos en la vega.
La de los Encajes contempla un punto al Pelirrojo, y después, apoyando contra el muro la cabeza, pregona con voz vibrante: Aquí está ya la gitana, que la llame a su ventana la que le quiera mercar; lleva las randas mejores, lleva cintas de colores y lleva tiras bordás.
-Lo que yo necesito es arrejuntar más pronto que se ice un puñao de jaras pa poer mercalle a mi jembra las mejores arracás y el mejor mantón de tos los que puean lucir en toíca la serranía, y como yo no tengo haberes pa premitirme esos rumbos, pos cuando antier me dio el viejo las tres mil y pico de tordas que importa el vencimiento de la hipoteca que le tiéen jecha los Reondos de Faraján, pos me ije yo pa mí: «Con estos cuatro ochavos pueo yo dirme en busca de mi primo y dirme con mi primo al Campamento y emplearlos bien empleaos y mercar el mantón y mercar los aretes...
Pero yo con esto y con lo otro me he entretenío más de lo que Dios manda y entoavía tengo que mercar unas cosillas que me encargó aquer pasmo de bonitura; con que quée usté con Dios, señó José, y que de esto que yo he platicao no se entere ni la tierra.