Ejemplos ?
Y mientras hervía todo esto, la Argentina tuvo que mezclar en la pasta un buen puñado de irlandeses, modesto pero poderoso elemento de progreso material y de prosperidad campestre, si bien no ensalzó mayormente la mentalidad general.
Y revolviendo y mezclando defectos y calidades, con paciencia y mucho fuego, podía ya la Argentina calcular más o menos lo que, con el tiempo, daría la simiente que iba a desparramar en sus inmensos dominios, modificada, por supuesto, por el ambiente de bienestar y de trabajo productivo en que la podría cultivar, cuando se vio obligada -y esto es ayer-, a mezclar con, ella precipitadamente, por no permitir su rechazo imprudentes compromisos anteriores de hospitalidad, una cantidad de elementos nuevos, desconocidos de ella y de sus consejeros y que, francamente, a primera vista, no parecen todos prometer resultados muy halagüeños.
Causan verdaderamente lástima estos hombres, de los que el Apóstol diría: «Desvaneciéronse en sus pensamientos..., pues, jactándose de ser sabios, han resultado necios»(18); pero ya llegan a molestar, cuando ellos acusan a la Iglesia por mezclar y barajar los documentos en forma tal que hablen en su favor.
Yo lo colgaba, pero la cuerda se rompía a tiempo y él caía sobre unos colchones; al momento siguiente lo tendía sobre una cruz de San Andrés y fingía romperle los miembros con una barra de cartón; le marcaba el hombro con un hierro casi candente que le dejaba una ligera huella; le azotaba la espalda, exactamente como hace el verdugo, y había que mezclar a todo eso insultos atroces, amargos reproches de diferentes crímenes, de los cuales, durante cada una de esas operaciones, en camisa y con un cirio en la mano, pedía perdón muy humildemente a Dios y a la justicia; en fin, la sesión terminaba sobre mi trasero, donde el libertino vertía su semen cuando su cabeza llegaba al último grado de ardor.
Siguiendo, empero, el curso de nuestros adelantos, se fueron haciendo cabida los jueces en la sociedad, se levantó el edificio de los tribunales con su séquito de escribanos, notarios, autos, fiscales y abogados, que dura todavía y parece tener larga vida, y se convino en que los «juicios de Dios» (así se había llamado a los desafíos jurídicos, merced al empeño de mezclar constantemente a Dios en nuestras pequeñeces) eran cosa mala.
Era el filósofo hombre, o por lo menos filósofo, de pocas palabras, y jamás a los disparates que decían los otros huéspedes en la mesa quería mezclar los que a él pudieran ocurrírsele.
Corrido ya el Senado, en la segunda enmienda, de contado -Ninguno cate el vino, sea blanco, sea tinto,- les previno; y el pueblo, por salir del nuevo atranco, con vino tinto entonces mezcló el blanco; hallando otra evasión de esta manera, pues ni blanco ni tinto entonces era. Tercera vez burlado, - dijo el Senado; se prohíbe mezclar vino con vino - Mas ¡cuánto un pueblo rebelado fragua!
Antes la guerra servía para abrir el comercio, mezclar y equilibrar las razas, arraigar los ideales religiosos, preparar la cultura; hoy la imprenta, el ferrocarril, el vapor y el teléfono hacen eso mucho mejor.
Pero, con todo, me da no sé qué el ver que hasta los mismos terrones de lo que fue cuna de tantas familias de mi misma sangre, hoy desparramadas en la Pampa, van a mezclar otra vez su polvo con la tierra de donde salieron, sin dejar siquiera un recuerdo de los pobres y valientes gauchos que ahí han vivido, luchado, penado».
Fueron primero los vascos, de raza muy antiguamente noble también, pero más práctica, como de invasores comerciales y colonizadores que siempre fueron sus probables antepasados los fenicios; raza algo entorpecida asimismo por la secular necesidad de un trabajo arduo entre las ásperas y rudas montañas de los Pirineos, pero lista para dejar pronto caer al fondo del crisol su rugosa cáscara y mezclar en la masa así mejorada sus hábitos de trabajo, con su sangre sana y sus fuertes músculos; y también acudieron en gran número los gallegos, de ingenua y pedante materialidad, pero de honradez intachable, aunque algo fácil de diluir al contacto de la viveza indígena.
b) Aquellos que no sean instrumento, objeto o producto del delito, pero que hayan sido utilizados o destinados a ocultar o mezclar bienes producto del delito, siempre y cuando se reúnan los extremos del inciso anterior.
428.- El que, con el fin de proporcionarse una ganancia hubiere mezclado o hecho mezclar con bebidas o comestibles, o con sustancias o artículos alimenticios, destinados a ser vendidos, materias de tal naturaleza que pueden alterar la salud, será reprimido con prisión de tres meses a un año y multa de cincuenta a doscientos sucres.