montañés


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Sinónimos para montañés

lugareño

Ejemplos ?
Mientras existió entre los dos mercachifles rivalidad abierta, apenas si ganaban para mantenerse; pero al año de estar en armonía dieron balance, y halláronse con que eran dueños de cien peluconas, de esas que hoy no se ven ni en monetario. Al montañés se le despertó la codicia, y pensó ya en cosas mayores: poner tienda y dejarse de andar corriendo calles.
En seguida os sentareis con ella a la fresca sombra de floridos naranjos en las orillas del Betis, y os hablará de sus hijos queridos; os recitará con magia y encanto los versos tan bellos de Herrera, Rioja y Góngora; las hazañas de los Ponces de León y los Guzmanes, y os llevará de la mano a admirar las portentosas obras de su Murillo, su Velázquez y su Montañés.
Yo no sé con quién diablos ha servido el tal montañés; pero él jura que esto me conviene; verdad es que me conoce, y sabe que si no me fuera a la mano estaría escribiendo todavía, porque, como él dice, la materia no es corta, y la intención no es buena.
La libertad, el bienestar, el porvenir de un montañés perdido entre los desfiladeros de los Apeninos, no dependen únicamente del bienestar o de la miseria en que los vecinos de su aldea se hallen, ni de las condiciones generales del pueblo italiano, sino que dependen también de los trabajadores de América, de Australia, del descubrimiento de un sabio sueco, de las condiciones morales y materiales de los chinos, de la guerra o de la paz existentes en el continente africano, en suma, de todas las circunstancias grandes o pequeñas que, en un punto cualquiera del globo terráqueo, ejerzan su influencia sobre un ser humano.
Músicas hojas viste el menor ramo 590 del álamo que peina verdes canas; no céfiros en él, no ruiseñores lisonjear pudieron breve rato al montañés que, ingrato al fresco, a la armonía y a las flores, 595 del sitio pisa ameno la fresca hierba cual la arena ardiente de la Libia, y a cuantas da la fuente sierpes de aljófar, aún mayor veneno que a las del Ponto tímido atribuye, 600 según el pie, según los labios huye.
Sentadas estas bases, baste por toda satisfacción saber que tengo un criado montañés que, a fuer de quererme, se toma conmigo raras libertades: lo mismo es ver que he escrito como cosa de un cuarto de hora, que es todo lo más que él me permite, porque blasona de cuidarse mucho de mi bienestar, éntrase en mi cuarto gruñendo entre dientes, como criado viejo; tiende la vista descortésmente sobre mi papel y, mirándole sólo con un ojo a causa de no tener otro: «¡Hola!
SANTILLANA Un rayo... DOÑA BERNARDA No fulminéis. SANTILLANA Soy montañés, y no quiero... DOÑA BERNARDA En vano me persuadís. Recogeos.
4 : Quizás me objete algún montañés resabido que no es usual, ni tal vez tolerado, recibir el vendedor en la misma feria el importe de lo vendido.
Otorgantes del Poder son, también, estos cofrades: Eugenio López de la Nieta. / Pedro Sánchez Montañés. / Miguel López de Juan Miguel.
La musa de Gregorio Hernández y el ángel de José de Mora han de alejarse para que cruce el duende que llora lágrimas de sangre de Mena y el duende con cabeza de toro asirio de Martínez Montañés, como la melancólica musa de Cataluña y el ángel mojado de Galicia han de mirar, con amoroso asombro, al duende de Castilla, tan lejos del pan caliente y de la dulcísima vaca que pasta con normas de cielo barrido y sierra seca.
Pero fue el caso que con la nueva posición brotaron ciertos humillos en nuestros ex mercachifles; cambiaron de traje y método de vida y, digámoslo de una vez, hasta Cupido, para cuyas flechas el gringo y el montañés habían tenido sobre el pericardio del corazón doce pulgadas de blindaje, se adueñó de ellos.
De menos hizo Dios a Cañete -concluyó el compañero. Y desde ese día nadie volvió a ver en Lima ni a Ambrosio el Inglés ni a Juanito el Montañés.