mortaja


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Sinónimos para mortaja

sudario

Sinónimos

Sinónimos para mortaja

Ejemplos ?
¡Son los hombres ahora como ciertas damiselas, que se prendan de las virtudes cuando las ven encomiadas por los demás, o sublimadas en sonante prosa o en alados versos, mas luego que se han abrazado a la virtud, que tiene forma de cruz, la echan de sí con espanto, como si fuera mortaja roedora que les comiera las rosas de las mejillas, y el gozo de los besos, y ese collar de mariposas de colores que gustan de ceñirse al cuello las mujeres!
Mandó en su testamento que su mortaja fuera de limosna, que le hicieran bolsico, y que precisadamente le metieran en él la baraja y los daos; y comu'era tan humilde quiso que lo enterraran sin ataúl, en la propia puerta del cementerio onde todos lo pisaran harto.
(Horacio) ¿Y cuántos temas grandiosos no os presenta ya vuestra joven república? Celebrad sus grandes días; tejed guirnaldas a sus héroes; consagrad la mortaja de los mártires de la patria.
La tribu de los Machalas i otras de la Costa hacían viajes periódicos a la Isla del Muerto, conocida hoy como Santa Clara, donde tenían un adoratorio. A dicha isla la tenían como sagrada debido a su forma de mortaja.
Si como creen los físicos, y yo con ellos, su Divina Majestad es servida llamarme a su presencia, lego a vuesamerced mi dinero para que lo goce, pidiéndole únicamente que vista mi cadáver con una buena mortaja del seráfico padre San Francisco, y pague algunas misas en sufragio de mi alma pecadora.
En seguida el verdugo, que era un negro esclavo del infeliz corregidor, le arrancó él uniforme en señal de degradación, le vistió una mortaja y le puso la soga al cuello.
Gil juró por todos los santos del calendario cumplir religiosamente con los deseos de moribundo, y que no sólo tendría mortaja y misas, sino un decente funeral.
Era la del alba, cuando Rodil en persona ponía bajo sombra en la casamata del castillo una docena de sospechosos y a la vez mandaba fusilar al fraile y a la monja, dándoles el hábito por mortaja.
Er que tenga hígaos, que atraque.» Mal Ojo era bicho de cuenta: astuto como un zorro y asesino como un jaguar. Tenerle de frente equivalía a tener apalabrada la mortaja.
Gil en la sala de San Ignacio vigilando que los topiqueros no hiciesen mucho gasto de azúcar para endulzar las tisanas, cuando una mano se posó familiarmente en su hombro y oyó una voz cavernosa que le dijo: «¡Avariento! ¿Dónde está mi mortaja?».
Ella esperó a que pasasen y, cuando iba a reemprender su camino vio a un pobre difunto que seguía a los otros de lejos. Su mortaja estaba hecha toda jirones, y cada vez que pasaba cerca de una zarza o de una espina se dejaba un trozo.
Mejor es mirar por los pies para que no caigan, que dejarlos caer y mirar porque no se vean. Cubrirse de pies a cabeza con la toga, fue hacer la toga mortaja.