navaja


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Sinónimos para navaja

cortaplumas

Sinónimos

  • cortaplumas
Ejemplos ?
Una navaja pesada, de filo ancho, que comenzaba a repasar pulcramente sobre una lonja de cuero... -A ver si te apuras -rezongó Mahomet.
Romana, poco a poco, recobró la salud, se puso inmejorable; una de esas curaciones que hacen decir a los doctores: «El efecto de la aeroterapia no se nota hasta el invierno.» Lo extraño es que don Laureano, sin tomar más aires que los que descienden armados de navaja barbera de las altitudes del Guadarrama, también se mostró remozado, al menos en el genio y condición; volviose expansivo y casi galante; su dinero, oculto por la parsimonia, sudoroso de fatiga al multiplicarse en negocios sórdidos, empezó a ostentarse, a relucir, a correr con argentinos choques, sonoros y limpios como una explosión de risa.
Y mientras tenía lugar esta escena en casa de Rosario la Pipiola, Antoñico el barbero también al oír la voz de Paco y el campanilleo de la Platera: -Usté perdone -díjole al tío Capachos, al que acababa de afeitar un carrillo, y navaja en mano lanzóse a la puerta de su establecimiento...
Ade- rezados los gallos, con el careo v la navaja, y puestos en el redondel, partió con presteza el pinto, bajando el cuarto al carmelo, que no quiso darse por vencido ha»ta que una nueva acometida del contrario, que era de mucho re gistro, le quitó el habla.
Echáronle de tapa- da un Jiro, aplomado, recio de cuadriles. La bondad del primero no le bastó para vencer; pues, habiéndosele torcido la navaja, le mató el contrario.
¡Esperpento! Como no sabe más que darle correa a la navaja para suavizarla, pronto será incapaz de cumplir con su cometido. ¡Estúpido!
¡Y ellos no sospechaban que él estaba entre las manos de un hombre que, dentro de algunos instantes, lo degollaría como a un cor-dero, profundamente; y ya sentía el filo de la navaja penetrar en su carne, y quería gritar y no podía.
Los desesperados esfuerzos de la víctima, ya despierta, convulsa, no lograron romper la tenaza de hierro. Cuando Julio no se defendía, para rematarle, el hierro frío de una navaja buscó el camino de su corazón.
iQue si te vas, te vas toda, hacia ti, infinitamente en son total, concorde con tu tamaño fijo en que me aloco, con tu suela feraz y su agujero y tu navaja antigua,atada a tu hoz enferma y tu madero atado a un martillo!
Sin que pueda determinarse á punto fijo cuándo tuvo lu- gar la primera lidia de gallos en Lima, sábese de cierto que medio siglo después de fundada la ciudad era ya general la afición; y que en las calles, plazuelas, huertas, y aun en los claustros de los conventos había jugadas de á pico y de á navaja.
A la postre, una tarde se descubrió la trampa: era gallo blindado como los buques de guerra. Su dueño lo armaba con coracita de hoja de lata, ingeniosamente dispuesta, y contra la que era impotente la navaja.
Tengo hijos excelentes y muchos hombres que podrían ir a llamarlos, pero es muy grande el peligro en que se hallan los aqueos: en el filo de una navaja están ahora la triste muerte y la salvación de todos.