navegante


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Sinónimos para navegante

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cibernauta

Ejemplos ?
Y como en todo navegante siempre duerme el instintivo anhelo de horizontes nuevos, el más humilde botero, a veces, sueña con descubrir mundos o por lo menos conquistar riquezas escondidas en islas inaccesibles, o se siente presa del atávico deseo de piratear en las costas, en busca de alguna incauta belleza.
También encontrarán más espinas que flores en la ardua tarea; sufrirán, pelearán y morirán muchos de los primeros que emprendan la lucha; y el rey de las maderas, cuando surja, no podrá alcanzar a contar los muertos, víctimas de la selva, que le hayan preparado el camino. Las costas del Océano también brindan al navegante atrevido mil riquezas que explotar.
El que se afana en desbrozar con el escardillo los campos que heredó de sus padres, aun ofreciéndole los tesoros de Átalo, no se resolverá, como tímido navegante, a la travesía del mar de Mirtos en la vela de Chipre.
Esta primera visita otras produjo más largas, y de muy pocas al cabo se entendieron sus dos almas. Ya no piensa el navegante en dejar tan pronto a España, renueva sus pretensiones, torna a rodar antesalas.
El Noto, rápido compañero de Orión en su ocaso, sepultóme en las ondas de Iliria; mas tú, navegante, no te muestres tan malvado que niegues a mis huesos y cabeza insepulta algunos puñados de movediza arena.
XVII En mis vuelos matutinos o en mis giros de nocturno solamente una sonrisa cosmonauta, envuelta en su mirada navegante, trascendiendo regiones infinitas, trasponiendo horizontes maculados, forjo herrero sobre yunques de metales arduos...
En Alemania los pueblos cuasi más civilizados con un Gobierno cuasi absoluto cuasi temperado por sus Dietas, instituciones cuasi representativas. En Holanda, nación cuasi toda mercantil y navegante, un rey cuasi rabioso y cuyo poder cuasi se desmorona.
De estos razonamientos deducías esta preciosa conclusión: el que no sabe servirse de su alma, debe dejarla inactiva, y no vivir antes que vivir abandonándose a las sugestiones de la fantasía; y si necesita vivir, obrará más cuerdamente sometiéndose a otro más bien que conservando la libertad para tal uso, y al modo de un buen navegante confiar conducción de su barco al que es hábil en la ciencia de gobernar a los hombres, ciencia que llamas tú muchas veces la política, Sócrates, y que, en tu opinión, es la misma que la de juzgar y administrar justicia.
Europa se encontraba aislada del comercio con el Oriente, se requería una nueva vía para mantener el comercio y el navegante genovés Cristóbal Colón en virtud de las capitulaciones firmadas en la Villa de Santa Fe el 17 de abril de 1492, la Reina de Castilla da el principio jurídico a la empresa de Colón.
– Vos sois feliz –dijo–, y veo vuestra firme y gallarda figura con verdadero temor y profundo respeto; vivís sin que os conmueva la alegría ni el dolor, y domináis con serena tranquilidad la vida, al igual que un navegante que sabe manejar el timón, y no se deja confundir con el maravilloso canto de las sirenas.
Pero en este siglo, en Chile, en esta reunión, que yo miro como un homenaje solemne a la importancia de la cultura intelectual; en esta reunión, que, por una coincidencia significativa, es la primera de las pompas que saludan al día glorioso de la patria, al aniversario de la libertad chilena, yo no me creo llamado a defender las ciencias y las letras contra los paralogismos del elocuente filósofo de Ginebra, ni contra los recelos de espíritus asustadizos, que con los ojos fijos en los escollos que han hecho zozobrar al navegante presuntuoso, no querrían que la razón desplegase jamás las velas, y de buena gana la condenarían a una inercia eterna, más perniciosa que el abuso de las luces a las causas mismas porque abogan.
Entre el inmenso gentío y entre barahúnda tanta, como en medio de un desierto, solo y silencioso vaga, soñador, pobre, abatido, sin que sus proyectos hayan un solo apoyo encontrado, merecido una mirada, el genovés navegante, que a la corte castellana desde la Rábida vino tras falaces esperanzas.