oscurecer


También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • verbo
  • pronominal

Sinónimos para oscurecer

ensombrecer

Antónimos

anochecer

Sinónimos

Antónimos

nublarse

Sinónimos

Antónimos

  • despejarse

eclipsar

Ejemplos ?
Supe entonces que el joven poeta, llegado aquella tarde al oscurecer, encontró en la casa donde iba a alojarse una reunión festiva compuesta de jóvenes de ambos sexos, que celebraban un cumpleaños.
Los tres hermanos, cabelludos y flacos, prez de vagos, durante el día tomaban abundantes baños de sol y al oscurecer se trajeaban con el fin de ir a granjear amoríos entre las perdularias del arrabal.
Volví, pues, la cabeza hacia la de Jardines, que enfilaba en toda su longitud, y que estaba suficientemente alumbrada por sus tres faroles y por un reverbero de la calle de Peligros, para que no se me pudiese oscurecer la mujer alta si por acaso había retrocedido en aquella dirección, y ¡vive el cielo que no la vi parada, ni andando, ni en manera alguna!
Pinín y Rosa opinaban que la vaca iba de mala gana; creían ellos que no deseaba más hijos, pues todos acababa por perderlos pronto, sin saber cómo ni cuándo. Al oscurecer, Antón y la Cordera entraban por la corrada mohínos, cansados y cubiertos de polvo.
Sin despedirse de nadie -ni de sus padres, que en vez de compadecerla la maldecían-, Agustina puso en hatillo dos camisas y un refajo; en un bolso de lienzo, unas pesetas; y guardaba la carta en el pecho, salió al oscurecer por la puerta del corral antes de que empezasen a rondar los mozos, sabedores de su desdicha y compañeros del que la ocasionó, y que, en vez de repararla, cobardemente había desaparecido del pueblo.
Allí acudía la juventud de Grecia a escuchar en las academias, el liceo y el pórtico las austeras lecciones de la moral, y no muy lejos se levantaban teatros magníficos para declamar, con el auxilio de la música, las grandes obras de Esquilo, Sófocles y Eurípedes, que alternaban con las del atrevido Aristófanes, a quien Menandro siguió después para oscurecer la gloria de cuantos le habían precedido.
Mas son delirios vanos, ensueños ardorosos, lanzados, al mirarte, del vivo corazón, fantasmas altaneros que vienen engañosos a oscurecer la antorcha feliz de la razón.
El charlatán ataca directamente la imagina- un poco de salame a mediodía, donde los tomaba la hora, y luego marchaban, marchaban infatigablemente hasta el oscurecer, en que se recogían.
Los atenienses, enamorados de lo perfecto, no se suicidaban; no querían perturbar con lo ignoto la armoniosa teoría de sus ritmos; no querían oscurecer la faz radiante de sus estatuas con la sombra del Enigma; negaron la muerte sonriendo; robaron la carne a las podredumbres, haciendo de ella una llama alegre, y cubrieron con una máscara de flores las fauces del horror.
¡Si no hay como la prensa satírica! Ya cerca del oscurecer se apearon frente al Suizo. Miguel inmediatamente se acercó al cochero, se impuso y pagó.
Su vanidad se agrandó infinitamente y pretendió destruir y oscurecer, tirar a la negrura del olvido, lo enseñado allí por QUETZALCOATL.
Que sabe que tú te vas a dir a Vélez y el hombre no quiere que yo me agurra ni te jeche de menos este oscurecer y quiere por lo mismo darme un rato de compaña.