perseguir

(redireccionado de perseguían)
También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • verbo

Sinónimos para perseguir

acosar

Sinónimos

importunar

dañar

Sinónimos para perseguir

Ejemplos ?
De cuando en cuando volvía la cabeza a mirar atrás, no como Héctor hacia su Andrómaca, sino que me parecía oír todavía fuera de puertas el ruido de los abogados y poetas del café del Príncipe; resonaba en mis oídos la canturia monótona de nuestros actores cómicos; oía las silbas dadas a nuestros ingenios clásicos y románticos; perseguíame la deuda interior como un remordimiento; sin embargo, yo no la había arreglado; las reformas eran las únicas que no me perseguían: ellas debían de ser sin duda las perseguidas.
Otras veces, era la vertiginosa carrera sobre las alas de un avestruz, al través del espacio inmensurable de la pampa, huyendo ante las hordas salvajes, que en numerosa falange perseguían al extraño jinete sobre sus veloces corceles, como una cacería fantástica.
Como dos perros de agudos dientes, adiestrados para cazar, acosan en una selva a un cervato o a una liebre que huye chillando delante de ellos; del mismo modo, el Tidida y Odiseo, asolador de ciudades, perseguían constantemente a Dolón después que lograron apartarle del ejército.
Las huestes del soberano aparecieron entre los ladridos de los perros que husmeaban en pos de descubrir el sendero de las presas. Aquel terreno lleno de árboles frondosos dificultaba un tanto los logros que se perseguían.
Los cristianos griegos y los latinos eran irreconciliables enemigos en Constantinopla, y se perseguían estos esclavos unos á otros como perros que se muerden en la calle, y que separan á palos sus amos.
Pero considerose decorativo y de acuerdo con los altos ideales que se perseguían a tanta costa, nombrar un intendente imparcial, fundamentalmente honrado y universalmente querido.
El hombre se fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado. 16. Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado. 17.
Cuantas veces el divino Aquileo, el de los pies ligeros, intentaba esperarla para ver si le perseguían todos los inmortales que tienen su morada en el espacioso cielo, otras tantas, las grandes olas del río le azotaban los hombros.
Luego encendió su pipa, se recostó en el respaldo de su asiento, y se quedó contemplando los anillos de humo azul que se perseguían los unos a los otros en su ascenso hacia el techo.
Había llegado a los diez y nueve años, hambriento y casi desnudo como un salvaje, durmiendo en la torcida barraca donde gemía y rezaba su abuela, inmóvil por el reuma: de día ayudaba a botar las barcas, descargaba cestas de pescado, o iba de parásito en las lanchas que perseguían al atún y la sardina, para llevar a casa un puñado de pesca menuda.
Una cosa que decía el señor Bets y que me impresionó, que se tuvo que ir de las islas porque lo perseguían, porque pensó diferente, porque cree realmente en algo diferente a lo que creen otros, no importa quiénes.
Mil veces me detuve yo, su hermano más que su amigo, en el centro de la habitación para contemplar a Dolores, que, puesta en pie delante de su querida jaula, inclinada sobre los alambres y mostrando en su rostro cierta satisfacción melancólica, seguía con ojos curiosos los múltiples y ágiles movimientos de aquellos preciosos animales, que, ya saltaban por entre los barrotes de su cárcel, ya esponjaban sus plumas en la bañera de metal, ya elevaban sus dulces trinos al espacio, ya, picoteando los granillos de alpiste esparcidos por el suelo de su vivienda, se perseguían los unos a los otros con un rumor continuo de gorjeos y de alas, alegres en su cautiverio, más alegres aun porque su zambra retozona distraía las angustias y los pesares de su dueña.