pesadilla


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  • sustantivo

Sinónimos para pesadilla

paroniria

Sinónimos

Ejemplos ?
Fue como una pesadilla: huyó a través de la nave invadida de inmensas telarañas, flanqueada de altísimos arcos que se perdían en las sombras del techo.
Fría, fatal e ineludiblemente, va a morir. El hambre resiste —¡es tan imprevisto ese horror! y piensa: Es una pesadilla; ¡esto es! ¿Qué ha cambiado?
Ya es la hora. Oye efectivamente la voz de su hijo... ¡Qué pesadilla...! ¡Pero es uno de los tantos días, trivial como todos, claro está!
Todo hombre que va a morir suele aferrarse a una idea cualquiera y no abandonarla más. Pesadilla, fiebre o locura, esto me sucedió a mí.
Friolenta, cubrió con un oscuro chal su seno, egregio exilio de muchos agasajos; y admiré a la mujer de los párpados bajos, esfinge cruel y aciaga, pesadilla fatal.
Casi me habían alcanzado y yo me encontraba a punto de caer nuevamente desfallecido. (¡Ya basta!) Dije como en pesadilla. Los malignos se dirigían gritando procacidades hacia mí.
¡Qué felicidad!— Dije respirando con enorme dicha. —Ya lo has visto, te dije que no comieses tanta carne, pues te causaría una pesadilla.— Sentenció mi madre.
Las mujeres del bosque le gritaban que se detuviera, que le iban a herir los cascos de los proyectiles que otra vez podían caer; pero Muza, sordo, desesperado, quería acogerse a sus bienes despedazados, y espoloneado por el furor que hacía girar el paisaje ante sus ojos como una atorbellinada pesadilla de piedra y de sol, dando grandes saltos se introdujo entre las ruinas; su cuerpo chocó pesadamente contra una muralla, la muralla osciló y los cuadrados bloques de granito se desmoronaron sobre su cabeza.
¡Santo cielo! ¿En qué fantástico mundo de pesadilla había penetrado? No se atrevió a avanzar ni a retroceder, y permaneció inmóvil, temblando, en la negra curva del rellano de la escalera.
Todas estas reformas apuntan a cumplir nuestro compromiso y garantizar que ningún joven con mérito se quede fuera de la educación superior por falta de recursos, ni ninguna familia vea transformado el sueño de un hijo profesional en una verdadera pesadilla por la pesada mochila de deuda que ello puede significar.
Su coche, no lo había oído ni rodar ni detenerse ante mis ventanas. ¿A qué pesadilla, sombra y misterio había empezado a descender?
¡Mi hijo! Las fuerzas que permiten entregar un pobre padre alucinado a la mas atroz pesadilla tienen también un límite. Y el nuestro siente que las suyas se le escapan, cuando ve bruscamente desembocar de un pique lateral a su hijo.