podrir

(redireccionado de podridas)
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Sinónimos para podrir

podrecer

Sinónimos

Ejemplos ?
El vicedirector con su más dulce sonrisa y su tono más melifluo preguntó: -¿Qué es lo que hay, hijo? -Señor, la comida que se nos da es asquerosa. Papas podridas y porotos viejos. Es una bazofia que no tragarían ni los perros.
Y con esto tornamos a caminar por luengo de costa la via del rio de Palmas, cresciendo cada dia la sed y la hambre, porque los bastimentos eran muy pocos, y yvan muy al cabo, y el agua se nos acabo, porque las botas que hezimos de las piernas de los cavallos luego fueron podridas y sin ningun provecho : algunas vezes entramos por ancones y bayas, que entravan mucho por la tierra a dentro, todas las hallamos baxas y peligrosas.
Cuán cansados aquellos mulos y otros jacones flacos; cerca de los pesebres, cabizbajos, royendo granzones de paja, los pescuezos desollados y llenos de llagas podridas, las narices abiertas, que de cansados no podían tomar huelgo; los pechos de muermo tosiendo y de los antepechos que les ponían para moler, todos pelados y llagados, que casi les parecían los huesos; las uñas de pies y manos alzadas hacia arriba de no errarse, y mancos de andar alrededor; todo el pellejo sarnoso de magrez y flaqueza.
Cerca del Malecón llegan emanaciones de cabo mojado, frutas podridas, pinturas frescas de algún casco, aceites y petróleo regado por algún embarque.
Perdóname por no haberme tirado a los vicios de luciérnagas noctámbulas acompañándote en tus goces de cabaret en cabaret comprando putas ni en los bares del insulto a las proezas ni en cantinas donde bajan las podridas compraventas.
Flota sobre mi espíritu el melancólico recogimiento del otoño, de sus follajes quemados y enrojecidos por el frío, de los nubarrones cobrizos y violáceos de sus crepúsculos, del olor a nidos abandonados y a cloroformo de las hojas que se desprenden de las ramas, y revolotean en el aire húmedo, bajo los rayos enfermizos del sol de octubre, que apenas las calientan, para caer al suelo y esperar allí, podridas y negras, la soledad el invierno helado y las frescas sinfonías de la primavera!
Es todo corazón, todo lealtad: nada exige, todo le sobra: cuanto se le pide, hace a ojos cerrados, y con gusto; y si se le diesen con este objeto, sembraría las cebollas podridas, como Santa Teresa, por ciego espíritu de obediencia.
Y no poco se conmueven por los diferentes modos con que los cuerpos de los muertos se corrompen y desaparecen, pues unos se convierten en polvo, otros se resuelven en aire, a unos les devoran y consumen las bestias, a otros el fuego, otros se sumergen en el mar o en otras cualesquiera aguas, de manera que sus carnes podridas se resuelven en el elemento húmedo y no creen que todos éstos se pueda volver a recoger en su misma carne y reintegrarse en su primitiva entereza.
Sin cuidarse de que el borde de su pollera se ensuciaba en la humedad del cuchitril, inclinábase aderezando los enseres que se llevaría. Yo, tratando de no mancharme de grasa, retiré la mesa, una tabla pringosa con cuatro patas podridas.
Historia de llagas podridas antiguas .- Yo traje a estas partes una negra, que merqué en Jerez de la Frontera, la cual remaneció cuando acá venimos, con unas llagas viejas en las piernas, que había mucho tiempo que las tenía, y viniendo a la Isla de la Margarita, muy congojado por las llagas que tenía mi negra, un Indio me dijo que la sanaría, y viendo que allí no tenía otro remedio, pusela en poder del Indio, para que me la curase, el cual tomó un fruto que en aquella tierra es común, y lo comen todos en general, que es del tamaño de una Naranja, y tiene un cuesco como Durazno.
Le demostré con el lápiz en una mano, el catálogo de los muebles en otra y un presupuesto de Longobardi encima de la mesa, que era imposible todo casorio sin un sueldo mínimo de trescientos pesos, cuando menos, doscientos cincuenta. Casándose con doscientos cincuenta había que invitar con masas podridas a los amigos.
VEJETE.- En verdad, señores, que el mal aliento que ella dice que tengo, no se engendra de mis podridas muelas, pues no las tengo, ni menos procede de mi estómago, que está sanísimo, sino desa mala intención de su pecho.