poesía


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Sinónimos para poesía

lírica

poema

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Sinónimos para poesía

poema

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La verdad es que no había ponderación para su belleza: Carmen se llamaba y era gentil como ese nombre lleno de gracia andaluza, que en latín dice poesía y en arábigo vergel.
Temple fuerte de armazón de acero con llanta de goma; poesía de la energética y del hormigueo urbano; vibración afinada que circula dentro de las estrofas y toques de humorismo que salta derecho con el klacson, esos son los rasgos vitales de EL HOMBRE QUE SE COMIO UN AUTOBUS.
No tienes más que decirle la cosa tal como es, respondió Sócrates; que no ha sido por cierto para ser su rival de poesía, porque sabía lo difícil que es hacer versos, sino únicamente buscando la explicación de ciertos sueños para obedecerlos, si por casualidad era la poesía aquel arte bello en el que me ordenaban me ejercitara.
Si la poesía es una necesidad de los pueblos adelantados y viejos, es una planta que nace espontáneamente en el seno de las sociedades que empiezan a formarse.
Absurda ironía de un cuchillo terso. Qué rústica flora sembrar poesía al dolor que añora su ausente armonía. Qué voz tan dispersa en mi ruta de ansias.
En el jardín del Paraíso, cuando naciste en el seno de la primera rosa bajo el árbol de la sabiduría, Dios te besó y te dio tu nombre verdadero: ¡poesía!
El estudiante les correspondió de la misma manera y luego se quedó parado, leyendo la hoja de papel que envolvía el queso. Era una hoja arrancada de un libro viejo, que jamás hubiera pensado que lo tratasen así, pues era un libro de poesía.
¿De uno de esos libros que encierran en sí a la vez, poesía, religión, filosofía: la historia del corazón, las inquietudes o la paz del espíritu, y el embate de las pasiones?
Puedo comer pan solo; pero sería pecado destrozar este libro. Es usted un hombre espléndido, un hombre práctico, pero lo que es de poesía, entiende menos que esa cuba.
Juan de Mena, puede compararse por la sublimidad de concepción que desplegó en su Laberinto, al autor de la Divina Comedia; y Manrique, en su bíblica elegía a la muerte de su padre, fue como el cisne de la poesía patria que entona al perecer un himno inmortal.
El duende puso el pico en la cuba que contenía los diarios viejos. -¿Es verdad que usted no sabe lo que es la poesía? -Claro que lo sé -respondió la cuba-.
Sólo la conocemos yo, mi cajón, y ahora usted, señor Kisserup. Amo la Poesía, se adueña de mí, me hostiga, me domina, me gobierna.