popa


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  • locución

Sinónimos para popa

de popa a proa

Ejemplos ?
TELL.––Así bogabamos, el gobernador, Rodolfo de Harrás, los criados y yo. Mi carcaj y mi ballesta iban a la popa de la barca cerca del timón.
Entretanto habíamos sido llevados hacia la popa del barco y, sin la protección de su casco, quedamos inmediatamente a merced del terrible oleaje.
Y ya a distancia corta llegar del buque anclado la gran tripulación miraba absorta, cuando al hombre en memorias abismado que en la popa seguía distraído, llegóse el capitán alborozado, conrapidez diciéndole al oído: «Don Luis, el mercader.
En esto, se levantó una fuerte borrasca y las olas irrumpían en la barca, de suerte que ya se anegaba la barca. 4.38. El estaba en popa, durmiendo sobre un cabezal. Le despiertan y le dicen: Maestro, ¿no te importa que perezcamos?
La historia del mercader de Alejandría compone otra leyenda oriental, que por sus dimensiones ha sido forzoso suprimir aquí Y así pasaban sus días en regalos y banquetes, prolongando sus orgías hasta el matutino albor. Mezclando el lujo de Oriente con la ilustración de Europa, su vida va viento en popa por el golfo del amor.
Una caída fue causa de vuestra enajenación; de la mía un estropiezo: ¿Qué semejanza mayor? ¡Quiera Dios que a buen paraje llegue esta navegación, viento en popa la esperanza, sin borrasca ni temor!
Benito iba a abrir en la Plaza Mayor, con asombro de todo el pueblo y ganancia segura para él, que estaba convencido de que iría siempre viento en popa.
Una noche en medio del Atlántico, sentado en la popa del buque donde dormían ya los pasajeros, tranquilo, sin preocupación personal ninguna, me abandoné como lo he hecho estas mañanas a su misterioso sortilegio y a la fascinadora orgía que es para mí contemplarla.
Viendo esto Fetala, no quiso contrastar contra la fortuna, que tanto le perseguía, y así, mandó poner el trinquete al árbol y hacer un poco de vela; volvió la proa a la mar y la popa al viento; y, tomando él mismo el cargo del timón, se dejó correr por el ancho mar, seguro que ningún impedimento le estorbaría su camino.
La cala iba atestada, y sobre cubierta amontonábanse los sacos, formando una montaña en torno del palo mayor. Para pasar de proa a popa, los tripulantes iban por las bordas, sosteniéndose con peligroso equilibrio.
El presidente Castilla, en su segunda época, veraneaba en Chorrillos, y cuando á las dos de la tarde arreciaba el calor, se iba por un par de horas á bordo; se arrellanaba en una mecedora en la toldilla de popa, el comandante le agasajaba con un vaso de refrigerante cerveza, y su excelencia, que siem- pre tuvo gran predilección jpor los marinos convocaba en tor- no suyo á los oficiales entregándose con ellos á expansiva con- versación, la que concluía al picar un guardián las cinco de la tarde, hora en que regresaba á tierra, llevándose siempre á uno de los oficiales francos para que le acompañase á comer.
Reprimí las lágrimas, recogí los suspiros, creyendo que con la fuerza que les hacía reventarían por parte que abriesen puerta al alma, que tanto deseaba desamparar este miserable cuerpo; mas la suerte, aún no contenta de haberme puesto en tan encogido estrecho, ordenó de acabar con todo, quitándome las esperanzas de todo mi remedio; y fue que en un instante se declaró la borrasca que ya se temía, y el viento que de la parte de mediodía soplaba y nos embestía por la proa, comenzó a reforzar con tanto brío, que fue forzoso volverle la popa y dejar correr el bajel por donde el viento quería llevarle.