populacho


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  • sustantivo

Sinónimos para populacho

chusma

Ejemplos ?
El populacho pudo traslucir nuestra desgracia, y supe que ya sin freno empezaba á armarse, á pesar de un bando militar que yo acababa de publicar, imponiendo la pena capital á cualquiera que de hecho ó de palabra entorpeciese mis acciones.
Cervantes pidió para sí toda la responsabilidad de la infortunada aventura, penetrando en Argel a pie, maniatado y perseguido por los insultos de un populacho soez.
Zampoñas, gaitas, sonajas, panderos, todos los instrumentos del populacho, alzaron sus discordantes voces a la vez; pero la confusión y el estrépito sólo duraron algunos segundos.
Y mientras los neomísticos inventan sus religiones para poetas, para venteros millonarios o para sabios purificados por el estudio, el populacho alza los ojos y mira.
Marchan a su zaga a un metro escaso Astolfo y Sansoneto hacia la entrada, mientras les abre el populacho paso, hasta que en el rastrillo hacen parada.
¿Cómo podéis cohonestar la terca obstinación de no querer oírnos? ¿Somos acaso de menos condición que el populacho de un solo lugar de España?
Cuando la tempestad política se desencadenó contra el mi- nistro de Estado, y el populacho rugía ferozmente pidiendo la cabeza de Monteagudo, éste no quiso partir para el des- tierro sin despedirse de la mujer amada.
Tal vez le odia la nobleza, y el populacho le acata, que es de cuna (hablando en plata) columpiada en la bajeza, y a su genio emprendedor y a su ingenio y travesura debe el verse en tal altura y gozar tanto favor.
Así, por ejemplo, actualmente en Chile, donde hay muchos vascos, hay una tendencia conservadora; en Buenos Aires hay más andaluces, predomina el populacho, hay una tendencia democrática más pronunciada que en Chile.
¿Qué pensaremos de esos compiladores de obras que han indiscretamente roto la puerta de las ciencias e introducido en su santuario un populacho indigno de acercarse a él, cuando habría sido preferible que todos los que no pudieran ir lejos en la carrera de las letras fueran rechazados desde sus umbrales y obligados a dedicarse a artes útiles a la sociedad?
Pero este espectáculo, si bien en los salones de la ciudad era de buen tono ante una escogida y culta concurrencia, delante de un populacho grosero y sobre la yerba de un prado de Cueto o de Miranda, se prestaba a mil inconvenientes, el menor de los cuales era el ridículo.
El Senado a la ley pone una enmienda, y a aquello de: Ninguno cate el vino, añadió, blanco, al parecer, con tino. Respetando la enmienda el populacho, volvió con vino tinto a estar borracho, creyendo por instinto ¡mas qué instinto!