Ejemplos ?
De la Introducción (1961) de Pérez Fernández a las Relaciones de Daimiel: ¡Qué encanto tienen, a distancia de cuatrocientos años, estas listas de vecinos de la villa, de propietarios de quinterías y dueños de casas de labor, muchos de ellos hidalgos de progenie ilustre, con sus divisas blasonadas y armas heráldicas!
Nacido y criado en la esclavitud, heredero de una larga progenie de esclavos, el hombre, cuando ha comenzado a pensar, ha creído que la servidumbre era condición esencial de vida: la libertad le ha parecido un imposible.
Entre desdén y asombro, Del Edén odorífero en que habita, Rió la alta progenie afortunada, Y me llamó infeliz, y de placeres Incapaz o inexperto, pues mi hado Juzgué común, y de mi mal, consorte Al humano linaje.
Si se trataba de Montenegro, solía decir con saña, en presencia de muchas gentes quisquillosas, que, pobre como era el hidalgo, valía infinitamente más que algunos que se llamaba tales, y cuya noble progenie no tenía siquiera el tiempo de un muchacho cuando echa los últimos dientes.
Con ambigua respuesta se tornaron; Mas al fin manifiesto vaticinio A Inaco ordenó que me arrojara De su casa y familia, y que vagase Yo desterrada hasta el confín del orbe, Y que, no obedeciendo, Zeus el rayo Contra nuestra progenie vibraría.
Cuanto riega el Nilo undoso, Suyo será. Mas vírgenes cincuenta De su quinta progenie, al suelo de Argos Bien a disgusto tornarán, huyendo Las nupcias de sus primos.
Estas dignas gentes, siempre hijas del trabajo, encontraban justo que la nieta de un hijo del trabajo insultase y echase en cara a un pobre hidalgo que traía los zapatos rotos; pero les pareció inicuo que la anciana recordase a la joven doncella aquello mismo de que se honraba, es decir, que era nieta de un hijo del trabajo que le había legado (todo con el sudor de su frente) mucho dinero y la vanagloria de poder vanagloriarse en secreto, por aquello de la modestia, de tan honesta y honrada progenie.
A la gente de la época de Julian le pareció injusto infligir sobre la inocente progenie el castigo de las faltas de sus progenitores.
Con el correr del tiempo, toda la casa se convirtió en un verdadero campo de Agramante de la progenie de la hija de Webber y Dirk Waldron.
HIPÓLITO Y LOS SERVIDORES ¡Venerable, venerable, augustísima! ¡Salve, progenie de Zeus! ¡Salve, oh hija de Latona y de Zeus, Artemisa, la más hermosa de las vírgenes, que habitas en el vasto Urano la noble morada de tu padre, la morada resplandeciente de oro de Zeus!
¿Cómo enferman todos, qué agitación amorosa al principio durante la época del acoplamiento; después, cuando se trata de alimentar a su progenie, cómo hasta los más débiles están siempre dispuestos a luchar contra los más fuertes y a morir por ella y cómo se imponen hambre y toda clase de privaciones para que aquélla pueda vivir?
A él, por sus aficiones, le llaman el tío Juan del Aguardiente, y a ella la conocen todos por Bocarrachada (Bocarrota), porque dice cada cosaza que asusta; pero no crea usted que se contenta con decir; apenas nota que su marido hace eses, le mide las costillas con ese mismo horcado de cargar el tojo. Padre alcoholizado y madre feroz..., ya se sabe: la progenie, criminal, ¿no es eso?