protestar

(redireccionado de protestaba)
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  • verbo

Sinónimos para protestar

reclamar

Sinónimos

Ejemplos ?
Sin esperar contestación, fue a cerrar, en efecto, dando vuelta a la llave y corriendo el cerrojo. Ella protestaba, en una reacción de bravía honradez: -No, no, abra, váyase...
Entre la muchedumbre, Niní y su padre trataban de avanzar, abriéndose paso. Les era difícil, y la niña suspiraba, protestaba. -Papá, no nos dejan ver...
Él me obsequiaba a mí tanto, me pagaba tantos cafés, tanta cerveza, tantas cosas, por más que yo protestaba, y hasta me enfurecía, que no había manera de desairarle.
Era morena y pálida; sus cabellos ondulados y rizados, negros como la noche, se recogían ligeramente hacia las sienes a la moda griega, y en su cara de un tono mate brillaban unos ojos oscuros y dulces, cargados de una indefinible expresión de tristeza voluptuosa y de tedio apasionado; su boca, desdeñosamente arqueada en las comisuras, protestaba por medio del fuego vivo de su púrpura encendida contra la blancura tranquila de la máscara; su cuello presentaba esas bellas líneas puras que ya no se encuentran sino en las estatuas.
Ya protestaba don Quijote contra la endemoniada artillería, «con la cual se dio causa a que un infame y cobarde brazo quite la vida a un valeroso caballero», y añade: «estoy por decir que en el alma me pesaba de haber tomado este ejercicio de caballero andante en edad tan detestable como es ésta en que vivimos...».
El templo resonaba con los chasquidos de la tos; cosa triste, molesta, que debía de importunar a los demás devotos esparcidos por naves y capillas; pero nadie protestaba, nadie paraba mientes en aquello.
En vano protestaba Annie, que estaba cansada de todo aquello; su madre le contestaba invariablemente: -Mi querida Annie, lo creía más razonable, y debo decirte, amor mío, que es agradecer muy mal la bondad del doctor Strong.
Aquella tarde Traddles estaba tan encerrado entre la pagoda, la caja de la guitarra, el caballete de Dora y mi mesa, que yo temía no tuviera bastante sitio para manejar su cuchillo y su tenedor; pero él protestaba con su buen humor habitual diciendo: «Tengo un océano de sitio, Copperfield; un océano, te lo aseguro».
¡Muera Juan Darién! Juan Darién protestaba y lloraba porque los golpes llovían sobre él, y era una criatura de doce años. Pero en ese momento la gente se apartó, y el domador, con grandes botas de charol, levita roja y un látigo en la mano, surgió ante Juan Darién.
Fraccionóse, pues, el círculo en secciones; y en una se contaba el cuento de Juan del Oso, en la otra se criticaba, en ésta se cantaba y en aquella se hablaba de la cosecha, sin que faltasen manotazos o coscorrones por aquí y por allá, pues aquellos mozos también eran de carne y hueso, y no siempre, buscando una panoja oculta entre las hojas apiladas, topaban con ella al momento y sin tropezar antes con tal cual pantorrilla extraviada, cuya dueña, aunque con la risa en los labios, protestaba con el puño cerrado contra la equivocación.
Decíale que nada de malo tenía eso de morir, cuando se ha cumplido la misión que nos estaba encomendada; y el viejo protestaba, rabioso: -¿De dónde saca usted que he cumplido yo misión alguna?
Lo curioso era que nadie protestaba ni se quejaba de él, pues todos los habitantes de aquella pequeña ciudad futurista vivían felices ante la pujanza económica adquirida entre la población.