pulso

(redireccionado de pulsos)
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  • sustantivo

Sinónimos para pulso

seguridad

tiento

Sinónimos

Ejemplos ?
Otro aporte de la medicina china fue la pulsología que, pese a desconocer la circulación encontraron 11 pulsos diferentes y con tres presiones distintas (un total de 33 pulsos conocidos).
Parecía no desdeñar los conjuros de los medievalistas, dado que creía que esas fórmulas enigmáticas contenían raros estímulos psicológicos que, concebiblemente, podían tener efectos sobre la esencia de un sistema nervioso del cuál partían los pulsos orgánicos.
Pero en lo poco que de los hermosos pechos vio principios, conoció ser dos perfectos globos, si no del yelo mismo, superior sí por los indicios de diferente género, pues los notó compuestos de purísimos lirios y multitud de flores de Venus, y de Cidros y de los fluecos de olorosos mirtos entre nieve y rosicler; los dedos entorno hechos y todo su distrito, con los vistosos pulsos, lo juzgó todo de lo mismo y prisiones lo miró todo de sus ojos, grillos de sus sentidos y suspensión de su espíritu.
Estas radiaciones causan gran mortandad por síndrome radiactivo agudo, y pueden generar pulsos electromagnéticos que destruyen los equipos eléctricos y electrónicos.
Hacen que seres, hombres y mujeres, que viven bajo distintos climas, se comprendan en la distancia, porque en el escritor se reconocen iguales; iguales en sus impulsos, en sus esperanzas, en sus ideales.
El sonido de su propia voz le hizo estremecer y, a pesar de esto, deseó casi que el eco recogiese y des­pertara de sus sueños a la ciudad adormecida. Sentía im­pulsos de detener al primer transeúnte casual y contárse­lo todo.
No eclipsen tanta luz vuestros enojos; que no es éste accidente, sino un breve desmayo; fácilmente volverá, a lo que espero. (A su criado.) Corre, Alvarado, llama a ese ventero, y pídele una cama en que restaure pulsos esta dama.
Ellos le dijeron que los polvos, o un ungüento, vendría la siguiente noche, de tal virtud que, untados los pulsos y las sienes con él, causaba un sueño profundo, sin que dél se pudiese despertar en dos días, si no era lavándose con vinagre todas las partes que se habían untado; y que se les diese la llave en cera, que asimismo la harían hacer con facilidad.
Todo el tiempo que gastó el huésped en estar con el Corregidor, y el que ocupó Costanza cuando la llamaron, estuvo Tomás fuera de sí, combatida el alma de mil varios pensamientos, sin acertar jamás con ninguno de su gusto; pero cuando vio que el Corregidor se iba y que Costanza se quedaba, respiró su espíritu y volviéronle los pulsos, que ya casi desamparado le tenían.
Temblando y pasito, y casi sin osar despedir el aliento de la boca, llegó Leonora a untar los pulsos del celoso marido, y asimismo le untó las ventanas de las narices; y cuando a ellas le llegó, le parecía que se estremecía, y ella quedó mortal, pareciéndole que la había cogido en el hurto.
Sin pulsos quedó Carrizales con la amarga vista de lo que miraba; la voz se le pegó a la garganta, los brazos se le cayeron de desmayo, y quedó hecho una estatua de mármol frío; y, aunque la cólera hizo su natural oficio, avivándole los casi muertos espíritus, pudo tanto el dolor, que no le dejó tomar aliento.
15 Hanse revuelto turbaciones sobre mí; Combatieron como viento mi alma, Y mi salud pasó como nube 16 Y ahora mi alma está derramada en mí; Días de aflicción me han aprehendido. 17 De noche taladra sobre mí mis huesos, Y mis pulsos no reposan.