recorrer

(redireccionado de recorría)
También se encuentra en: Diccionario.
  • verbo

Sinónimos para recorrer

andar

Sinónimos

Antónimos

Ejemplos ?
¡Viva el Rey y Vaca de Castro!— Allí murió Perálvarez Holguín, el más distinguido de los capitanes realistas, que entró al combate con sobreveste blanca, y salió herido Garcilaso de la Vega, padre del historiador. Ya Almagro recorría el camp o gritando:— j Victoria!
Mientras recorría la Plaza, las damas, desde los balcones y azoteas, arrojaban flores sobre ellos; y el pueblo, que ocupaba andamios en el atrio de la Catedral y portales, victoreaba frenéticamente.
Con eso fue suficiente para sentirse arrastrado en un extraño torbellino de pasiones. Un placer infinito le recorría su piel y le hacía acariciarse a sí mismo.
26) = El Drac era un espíritu, una especia de diablo que, en otros tiempos, recorría los campos durante la noche y se divertía causando problemas a los campesinos y sobre todo a los pastores, los boyeros y los vaqueros.
Por aquel entonces se habló mucho en Santander de la Berrona, que salía todas las noches, a las altas horas, no se sabía de dónde, y recorría varias calles determinadas.
A sus reflejos debilísimos, que sólo contribuían a hacer más visible todo el profundo horror de las sombras, vi..., lo vi, madre, no lo dudéis; vi a un hombre que, en silencio, y vuelto de espaldas hacia el sitio en que yo estaba, recorría con una mano las teclas del órgano, mientras tocaba con la otra sus registros..., y el órgano sonaba, pero sonaba de una manera indescriptible.
Era una distinción que se le hacía. Llevaban ya varias semanas de viaje, y el chelín recorría el vasto mundo sin saber fijamente dónde estaba.
Y temblando su deseo, recorría los parajes sin nombre todavía, propulsado de fuegos solares tras el momento de pregonar sus pasos y gritar la verdad de su universo.
Más apacible otras veces, su ilusión la presentaba mil sombras que engalanaba su imaginación pueril; y recorría entre sueños los encantados espacios de los mentidos palacios de su seductor gentil.
ncho, huesoso, atlético, con los hombros robustos, las piernas fuertes y el cuerpo encorvado por la edad, era el tío Roque un campesino aragonés que llevaba con energía sus setenta y cinco años y la administración de sus fincas y propiedades, evaluadas por los inteligentes del contorno en ciento cincuenta mil duros; un capital, diariamente vigilado por su dueño, que recorría sus tierras sobre un caballejo de mala muerte para inspeccionar y dirigir la siega en agosto...
Háganse ustedes ahora la cuenta de que a El Tío Cayetano le ha llovido sobre la espinosa senda que, como periodista, recorría desde noviembre acá, uno de esos obstáculos tan inesperados como indestructibles; uno de esos inconvenientes que están fuera de los alcances de la humana previsión; uno de esos repentinos estorbos que no se vencen en el acto, ni con dinero, ni con sacrificios de ninguna especie, y díganme qué le toca hacer en tan supremo instante, no siendo, en su concepto, ni de los cobardes, ni de los temerarios, ni de los estoicos, sino de los prudentes del ejemplo citado.
Así hablaba el terrible dios desde la ciudadela. A su vez, la hija de Zeus, la gloriosísima Tritogenea, recorría el ejército aqueo y animaba a los remisos.