reminiscencia

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Sinónimos para reminiscencia

recuerdo

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Sinónimos para reminiscencia

recuerdo

Sinónimos

Ejemplos ?
Trabajo y miserias, injusticias y expoliaciones componían el monótono panorama. Sólo un rayo de luz presentado por un niño rubio y rosado interrumpía la nota gris de esas reminiscencias.
Pero pasaban años, los chicos crecían, el último parto ya estaba lejos, la edad traía ciertas carnes, equilibrio fisiológico que era salud, sangre buena y abundante; y la primavera de las entrañas retozaba, saliendo a la superficie en reminiscencias de vaga coquetería, en saudades de antiguas ilusiones, de inocentes devaneos y del amor serio, triunfador, pero también muerto de su marido.
Por la diversidad de su humor, alternativamente místico o alegre, charlatán, taciturno, exaltado o indolente, ella iba despertando en él mil deseos evocando instintos o reminiscencias.
Asaltáronle reminiscencias de su antigua vida de cuartel, y poniendo con desenfado la mano sobre la torneada y alabastrina garganta de la novia, dijo dirigiéndose a sus amigos: -¡Ah pícaros!
Fijó Diego la vista en ellas con sumo interés, recordando, mediante una de las fugaces, pero vivísimas reminiscencias que impensadamente suelen retrotraernos a plena niñez, el pueril gozo con que en días muy lejanos ya, más lejanos aún en el espíritu que en el tiempo, trayéndole su madre al propio sitio, y elevándole en sus brazos, besaba él devotamente la orla bordada de la túnica de aquel mismo Nazareno.
Entrando por las calles adentro toparás con cuatro o seis vejetes, apariciones, reminiscencias de otro siglo, y al oírles gritar con voz aguda «ya voy», creerás más bien que son difuntos que obedecen al llamamiento de la trompeta final que aguadores que te brindan con un vaso de agua.
Recuerdos de lo pasado y horizontes de lo venidero, ritornelos de felicidades que hacían llorar y esperanzas de bienes que hacían sufrir, perspectivas y lontananzas azules y diamantinas, o envueltas en brumas tenebrosas, se aparecían al dueño de la cabeza destornillada, quemándole la sangre y sometiéndole a una serie de emociones y sobresaltos que no le dejaban vivir, porque le traían fatigado y caviloso entre las reminiscencias del ayer y las probabilidades inciertas del mañana.
Y en su vaivén de delirios líricos, “Vorágine de los sentidos húmedos”, la sensualidad exige ir más allá del segundo carnal; imposible anhelo de un extraño misticismo erótico donde el ser amado es dios que se acerca y se distancia sin ser él, sino una esencia que a fuerza de desearse y poseerse, desaparece en el íntimo escombro de una nostalgia sin ruego; porque el hablante lírico de Esther Puhyol maneja temples de ánimo que nunca se arrodillan a suplicar compasión, sino que solazándose en lo que fue, como recuerdo incesante que no muere al borde del fin, vitalizado por la maravilla melancólica de las hormonas, se transforma en la palabra diáfana de reminiscencias: “Te echarás sobre mi sombra / como antes amante / en mi cuerpo...
Mi libro estaba ya en condiciones de pasar á la impren- ta; pero no eran esos oportunos momentos para su publica- ción. Escrito estaba que ni mi respuesta ú Becerra ni mis Reminiscencias de la advUnistradón Balta vivirían en letra de molde.
Basta fijarse en la distribución de escenas y en la introducción de coros, para que se agolpen al espíritu reminiscencias del teatro griego.
ARÍA ABASCAL (Reminiscencias) Recorriendo ayer el salón de cuadros en el Palacio de la Exposición, después de admirar el magnífico retrato que de la cantatriz Luisa Marchetti pintó en Madrid el ilustre Federico Madrazo, me detuve ante otro retrato de mujer, hecho por humilde pintor peruano conocido con el nombre del maestro Pá- bulo, y que según entiendo fué hasta 1850, en que murió, el retratista mejor reputado en Lima.
Sobre los hechos, la esponja había pasado, desvaneciendo las tintas más vivas, borrando y confundiendo la serie de las reminiscencias, llevándose lo vivaz, lo ardoroso..., pero dejando lo que está más adentro de la superficie, lo que ya se ha incorporado al alma, a su substancia inmortal.