remoto

(redireccionado de remotas)
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  • adjetivo

Sinónimos para remoto

Ejemplos ?
Aquí tienes lo que es la reminiscencia, sobre todo cuando vuelven a recordarse cosas olvidadas por remotas o por haberlas perdido de vista.
La entrada de la Rabicortona hizo levantarse al Pímporrío, e, cual, recordando las actitudes en que solía subyugar las hembras más indóciles y descontentadizas en sus ya remotas mocedades, plantóse la mano derecha en la cintura, echóse con la zurda el blanco pero sobre la sien y sin arquear el busto, por tenerlo ya más quearqueado por la edad, exclamó comiéndose a aquélla con los ojos: -¡Olé ya por las jembras de chipé, de bandera, de tronío, y bendita sea la yunta que inventó tu dinastía!
Para perfeccionarnos ¡Señores!… Para levantarnos paso a paso al sublime y misterioso puesto que la Providencia reserva al hombre para más remotas y venturosas edades.
Hay que buscar causas para la formación de las ideas de Independencia y la Historia Clásica recurre entonces al pasado colonial para buscar indicios demostrativos de que el estado de las colonias era de disgusto y que no bastaba una reforma de régimen sino que era necesaria la separación. Los clásicos dividen estas causas en substanciales y ocasionales, o próximas y remotas.
Y aquí estoy —obligado— en vuestra presencia y dispuesto, con harta preocupación, a hacerme acreedor a la confianza —y en vuestra confianza anida el peligro que corréis y al que antes aludí— que en mí depositáis llamándome a suceder, en su misma silla Q, al Almirante Rafael Estrada Arnaiz,1 gallego como yo lo soy, marino como yo no llegué a serlo, ¡ay, las remotas vocaciones y aficiones, y cómo se las llevó la mar!, y hombre ilustre por tantos conceptos que yo jamás alcanzaré.
Fueron tantos y tales —y tan justos y merecidos— los cargos, actividades, condecoraciones y honores de don Javier Ugarte, que su sola enumeración nos llevaría hasta lindes remotas y muy alejadas de nuestro propósito.
en tierras muy remotas Rico y feliz, pero la suerte avara Dicha muy breve me vendió muy cara: Todas al fin mis esperanzas rotas Juguete de la suerte me hallé un dia, Y en brazos me lancé de la fortuna De ella y de mi sin esperar ninguna.
Bien notorio es a todos, no hablando de tiempos muy atrasados, que desde el año 1690 hasta el 1700, el concedió diferentes privilegios de caballeros y ciudadanos honrados a algunos conventos de Madrid por poderlos beneficiar y vender y mejorar de este modo el estado de sus conventos, y de este abuso que se hizo de la nobleza nacieron civiles discordias en Urgel, campo de Tarragona, Sagarra y montañas, que arruinaron muchas familias: el doloroso estado de sus ocurrencias presentes, efectos forzosos de las referidas causas dejará compadecida y llorosa la posteridad de las más remotas naciones informadas de nuestra antigua paciencia...
En la primera hora de quietud pensativa volvieron a mi mente escenas del pasado, fantasmas de los años muertos, recuerdos de lecturas remotas; luego lo particular cedió a lo universal; algunas ideas generales, como una teoría de musas que llevaran en las manos las fórmulas del universo, desfilaron por el campo de mi visión interior.
Un día se armó la gorda, y el señor, más de miedo que a la fuerza, abandonó su palacio y huyó a remotas tierras, dejando la suya en poder de los traidores, que, para mostrar a los incautos que sólo el deseo de su bienestar los animaba a la empresa, quedáronse por de pronto por señores ellos, y como tales se trataron, y como tales exigieron al pueblo impuestos que jamás había satisfecho, amén de obligarle a derribar la iglesia parroquial y a fusilar al cura.
Brotan necesidades nuevas que ya no bastan a satisfacer, como en otro tiempo, los frutos del país, sino que reclaman para su satisfacción los productos de tierras remotas.
El señor Pepe aguantó, canturreando con voz cascada unas guajiras, el aguacero aquel con que hubo de obsequiarle su irascible compañera y cuando ésta concluyó, díjole con voz reposada al par que se colocaba sobre el encanecido pelo una gorra que a juzgar por sus apariencias debía venir prestándole servicios desde sus remotas mocedades: -Camará, pos lo único que me faltaba era eso, que tú me salieras por seguirillas; ¡pos güena está pa tafetanes la Malena!