rendija

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Sinónimos para rendija

Ejemplos ?
Cuando la luz del día vino a mezclarse, entrando por las rendijas, con la luz amarillenta de las hachas, despertó Perico; abrió la boca, bostezó en gallego y sacando una bolsa verde de posadero se puso a contar dinero sobre el lecho mortuorio.
Fabio subió al escenario del teatro trágico mientras Octavien y Max trepaban hasta lo alto de las gradas, y allí se puso a declamar haciendo muchos gestos los fragmentos de poesía que le venían a la cabeza, con gran sobresalto de los lagartos, que se dispersaron agitando la cola y ocultándose en las rendijas de los asientos en ruinas; y aunque las vasijas de bronce o de barro, destinadas a repercutir los sonidos, ya no existieran, no por eso su voz resonaba menos potente y vibrante.
Los alegres rayos del sol filtrándose por las mil rendijas del rancho esparcen en el interior de la vivienda una claridad deslumbradora.
Voy a decir una mentirilla cualquiera a estos brutos. (A todos.) Pasaba camino del curato cuando me sorprendió ver luz a través de las rendijas de la puerta.
Vino a interrumpir sus reflexiones un destello de luz que penetró por todas las rendijas de la puerta y era indicio de que Iván había encendido ya una vela en el recibimiento.
-¿Qué nombre tienen esas tierras? preguntó el murciélago asomando la cabeza por entre las rendijas de un derruido paredón. -Las Américas, y Cristóbal Colón aquel hombre, quien al saltar de la lancha se arrodilló para dar gracias a Dios y recordó que eran exactas las palabras del Ángel y de su padre: «Con fe y perseverancia, todo se alcanza.» -Algo más sé yo, añadió el murciélago.
Los que habían avisado la víspera se hacían esperar; algunos incluso estaban todavía en cama en sus casas; Hivert llamaba, gritaba, juraba, luego se apeaba a iba a golpear fuertemente a las puertas. El viento soplaba por las rendijas de las ventanillas.
No tenían leña, ni podían buscarla a aquellas horas. Un viento helado penetraba por las rendijas del postigo, y se le oía bramar en la chimenea.
Los ladrillos tomados de moho, pareciéronle las inmensas praderas de la América del Norte; y como su presencia turbase la tranquilidad de varios de esos bichos que en los parajes húmedos habitan, creyó que eran rebaños de búfalos. Más allá había un tiesto por entre cuyas rendijas se escapaban gotas de agua.
Después, tumbándose en el piso, pegando el oído a las rendijas de los tablones, procuraba sorprender el cuchicheo de la reunión oscurantista.
También creo que debía de estar situada encima de la cocina, porque a través de las rendijas del suelo subía un humo grasiento y maloliente que impregnaba las paredes.
Sea como sea, yo, el esclavo fanático de Dora, di vueltas alrededor de la casa y del jardín durante dos horas, mirando a través de las rendijas de las empalizadas y llegando con esfuerzos sobrehumanos a pasar la barbilla por encima de los clavos clavos oxidados que guarnecían la parte altar enviando besos a las luces que aparecían en las ventanas, haciendo a la noche súplicas románticas para que tomara en su mano la defensa de mi Dora...