renegar

(redireccionado de renegando)
También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • verbo

Sinónimos para renegar

detestar

Antónimos

abjurar

Antónimos

blasfemar

Sinónimos

Sinónimos para renegar

Ejemplos ?
-Me eché un rato a dormir bajo un olivo, vinieron los estorninos y se llevaron uno en cada pata y otro en el pico -respondió la zorra. El lobo se fue enfurruñado y renegando de los estorninos.
Y la señora de don Nicolás, que era la que ordeñaba, a pesar de su buen cuidado, muchas veces, había rodado por el suelo, con banquito, jarro y balde, renegando con la mañera que coceaba como mula; otras sabían a las mil maravillas detener la leche, quedando como si no la hubieran tenido, y los dedos más baqueanos no les podían sacar ni para llenar una taza.
Sácame por Dios de tan horrible duda, si bien temo que me vengas diciendo que no han muerto, casi tanto como la infausta noticia; porque si llegas a escribirme que viven todavía, habré de inferir que no son míos, y ya ves si esto es cosa de afligir a un buen padre de familias; casi quisiera mejor que me dijeras que viven, pero que tú tampoco has entendido la comedia, porque entonces sacaría la consecuencia de que ni son tuyos ni míos, en cuyo caso nos echaremos a discurrir cómo han venido a casa esos angelitos. »Quedo en la mayor ansiedad, esperando tu respuesta y renegando del viaje a Madrid, que en tan graves confusiones me pone.
No sólo hombres sino señoras de distinción se encontraban allí, aplaudiendo los españoles la energía del virrey y renegando de ella los criollos.
Luego le cinché flojito, dejando el cuhete tapao, y el pingo, por de contao, comenzó a lomiar lueguito. Últimamente, tirando volví a trairselo al inglés, al cual lo encontré otra vez aliento y renegando.
Si todos los calaverillas madrileños hubieran presenciado esta escena, es más que probable que el mayorazgo no hubiera tenido que sentir más en igual género; pero como no todos los susodichos traviesos estaban allí cuando la primera bofetada, tuvo que pegar la segunda un poco más abajo, y la tercera más adelante, hasta que juzgó prudente ir a vestirse con su traje provincial, renegando de la independencia madrileña y de la educación y tolerancia de las «personas decentes».
Te lo digo, Menelao, y haré lo que digo: Si en algo estimas mi rencor y nuestra alianza, no defiendas á este hombre de la muerte contra los Dioses, y permite á los ciudadanos lapidarle, o no caminarás por la tierra espartana. Acuérdate de lo que oyes, y no escojas amigos impíos, renegando de los amigos piadosos.
Informar cómo el mariscal Alonso de Alvarado e yo íbamos delante, reconosciendo el campo; y dende a dos días llegamos a vista de los enemigos, e toda aquella noche hice estar en escuadrón toda la gente, y los de caballo con las riendas en las manos, renegando de mí e de quien allí me trajo; e otro día por la mañana oímos misa el Mariscal e yo; e dije al Presidente que hiciese bajar el campo cuando se lo hiciésemos saber, y luego eché fuera todos los sargentos y puse en orden todos los escuadrones, para que marchasen así como los dejaba.
¿Qué nos vale la inteligencia de un Platón, si tenemos un organismo degenerado y enfermo? El débil maldiciendo la fuerza, nos hace pensar en el eunuco renegando de la virilidad.
Puede imaginarse, mi querido amigo, cuál sería la popularidad de una guerra determinada por causas ajenas, o por un principio teórico de equilibrio americano, que antes de ahora sólo fue concebido por Solano López y por los Gobiernos corrompidos del Perú, y que hoy se abre camino en los consejos de nuestros hombres de Estado, reaccionando tristemente contra los progresos modernos del derecho internacional; renegando de las lecciones recientes y de los principios que la América ha conquistado para el mundo...
Habíase ya puesto el sol, y los aventureros se disponían para regresar a Lima, renegando de los indios cicateros que tuvieron la tontuna de no hacerse enterrar sobre un lecho de oro y plata, cuando uno de los españoles dando un puntapié a la momia la hizo rodar gran trecho.
Otrosí declaramos por moros y turcos a todos los poetas que, como renegando de su patria, disfrazan los nombres de damas, galanes y de sus amores con los de los turcos y moros, llamándoles Abencerrajes, Darajas, etcétera.