repugnancia


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Sinónimos para repugnancia

Ejemplos ?
El sabio tiene otro socorro diverso del vuestro, porque vosotros estáis en la pelea, y para él está ya ganada la victoria; no hagáis repugnancia a vuestro bien, y mientras llegáis al que es verdadero, alentad en vuestros ánimos esta esperanza, y recibid con gusto lo que es mejor, y confesad con opinión y con deseos el decir que en la república del linaje humano hay alguno invencible y en quien no tiene imperio la fortuna.
Angela, que tal vez no habría resistido á un seductor ar- mado de rizados bigotes y guantes de Preville, tuvo odio y repugnancia por im amante que vestía hábito de jerga y mos- traba rapado el cerviguillo.
Porque les hablamos, sí, yo les hablo, pero posiblemente a ese sea el único núcleo al que yo no le hable, aunque me atrevo a hablarle, ¿no?, pero por un sentimiento humano y hasta por un poco de repugnancia no me animo a pararme delante de semejante multitud...
MARGARITA. No; que es repugnancia loca la que mostráis a un enlace, que de seguro nos hace a todos, merced no poca. Noble sois; pero mirad que quien su amor os consagra es don Rodrigo de Azagra, que goza más calidad, más bienes: en Aragón le acatan propios y ajenos, y muestra, con vos al menos, apacible condición.
¡Delira el infeliz! Sufrir no puedo su dolorida, atónita mirada.) ¿No entiendes lo que indica el atavío, que no puedes mirar sin repugnancia?
a en mi edad pocas veces gusto de alterar el orden que en mi manera de vivir tengo hace tiempo establecido, y fundo esta repugnancia en que no he abandonado mis lares ni un solo día para quebrantar mi sistema, sin que haya sucedido el arrepentimiento más sincero al desvanecimiento de mis engañadas esperanzas.
Ahora, si estas menudencias no valen nada para ustedes, la cuestión cambia de aspecto; y si el destino del hombre sobre la tierra es otro que hacer risueño y apacible el grupo de una familia cobijada al calor del hogar doméstico, confieso sin repugnancia que nuestras patriarcales costumbres fueron un borrón que manchó a la humanidad en los tiempos del oscurantismo.
Considerando igualmente que el espíritu de reclamación es general y unísono en todos los ángulos de la República, y que para expresar este concepto á que da lugar la conducta de las legislaturas, no es necesario pormenorizar hechos que pos su misma naturaleza han producido la dislocación general de todos los vínculos sociales, la villa de Cuernavaca, animada de las más sanas intenciones y con el deseo de abrir una nueva era, echando un velo á los acontecimientos pasados, manifiesta libre y espontáneamente sus votos por medio de los artículos siguientes: 1° Que su voluntad está en abierta repugnancia con las leyes y decretos de proscripción de personas...
Desembarcó en el Perú triunfalmente y con manifiesta repugnancia y por tiempo limitado – lo declara Monteagudo – se resignó a mandarlo para no disgustar a sus jefes divisionarios que lo exigían.
Con la sorpresa de un impacto, mi vista se fijó en algo pavoroso: en los rincones de aquel salón apestoso había desparramados esqueletos sanguinolentos; algunos, apenas descarnándose, eran devorados por golosas ratas o por viborescos gusanos. Aquella escena me causó tanta repugnancia que sentí ganas de vomitar.
Sentado en un rincón de mi cárcel, las ratas me pasaban por las piernas; oía sus chillidos; de vez en cuando circunvolaba algún murciélago que con sus alas rozaba mi cabeza. El sobresalto y la repugnancia me enloquecían a cada instante.
Poco me imaginaba que dos días después me iba a encontrar en Tananarivo con mi primo Guillermo Emilio, y que desde ese encuentro me naciera la repugnancia que me estremece cada vez que oigo hablar de las orquídeas.