Ejemplos ?
Pero ello será un rasgo distintivo de las vertientes del pensamiento liberal-positivista en la etapa siguiente, cuando los magros frutos de las transformaciones liberales obligaron a algunos a repensar el camino andado (Sarmiento, Alberdi), arrepentirse otros (el colombiano José María Samper), o en ocasiones, a resucitar el viejo y sublimado ideario pedagógico del liberalismo ante la frustración republicana o revolucionaria, como ocurrió con Eugenio María de Hostos, los discípulos de positivista comtiano Gabino Barreda en México, o Enrique José Varona en Cuba.
Momentos en que creemos que nuestra sensibilidad está en paroxismo, no marcan después huella en el recuerdo. En vano quiero resucitar horas que declaré inolvidables, pues ya de ellas no guardo reminiscencia ninguna.
Para el que aspira a volver a la Naturaleza, a la realidad de que le ha separado el sucio charco de tinta, el almacén de signos muertos que los dómines amontonan; para el que busca las fuentes fecundas del mundo y de su propia conciencia, lo urgente es raspar la tiña contagiada en los bancos de escuela, olvidar los libracos elementales, pedantes y embusteros como ellos solos, enderezar la razón enviciada, sometida a una docilidad ignominiosa, cauterizar las llagas de pereza y deshonestidad intelectual adquiridas en clase, galvanizar la médula yerta y erguir el espinazo, resucitar la admiración y la curiosidad aletargadas al canturreo de las lecciones.
Juan Duende, cochero del presidente general Gamarra, y Quintín Quintana, que ejerció idéntico oficio con el presidente general Castilla, amenazaron a los empresarios con resucitar el pleito; pero ambos ciudadanos cocheros eran unos peines sin pizca de respeto por los altos fueros del pescante, y transigieron, previa la promesa de que en cada tarde de lidia se les acudiría con cuatro pesos, cuatro copas y cuatro butifarras.
Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día.
explicándolas y probando que Cristo tenía que padecer y resucitar de entre los muertos y que «este Cristo es Jesús, a quien yo os anuncio».
Dios la ha cumplido en nosotros, los hijos, al resucitar a Jesús, como está escrito en los salmos: Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy.
– Es el colmo del delirio –dijo don Juan. – He descubierto un medio de resucitar. Mira, busca en el cajón de la mesa; podrás abrirlo apretando un resorte que hay escondido por el Grifo.
¡Ay, mariduco mío de mi alma! -Vaya, mujer, que ya no tien remedio; y el perder tú la salú no le ha de resucitar a él. Toma un trago, que tendrás el estómago aterecío...
No eran aquellas dos bellezas, no -harto a Carlos le constaba, que las conocía a fondo-, dos fáciles conquistas para la amable serenidad griega que soñaba Fernando en resucitar.
Y volviéndome a un lado vi a un avariento que estaba preguntando a uno, que por haber sido embalsamado y estar lejos sus tripas no hablaba, porque no habían llegado, si habían de resucitar aquel día todos los enterrados, si resucitarían unos bolsones suyos.
Viene entonces Jesús, toma el pan y se lo da; y de igual modo el pez. 14. Esta fue ya la tercera vez que Jesús se manifestó a los discípulos después de resucitar de entre los muertos. 15.