rezar


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Sinónimos para rezar

orar

Sinónimos

Sinónimos para rezar

Ejemplos ?
Me cuidaré de vuestra hambre, pero sólo podréis hacer una comida frugal, la que corresponde a un ermitaño. Entré en la capilla y me puse a rezar de verdad, pues era creyente y hasta ignoraba que hubiese incrédulos.
De madrugada hizo Juan su modesto equipaje y se ató al cinturón su pequeña herencia: cincuenta florines y unos peniques en total; con ella se disponía a correr mundo. Sin embargo, antes volvió al cementerio, y, después de rezar un padrenuestro sobre la tumba dijo: ¡Adiós, padre querido!
Todos los que al acto aquel tan triste asistían, miraron tan llenos de asombro aquella riqueza destinada a los gusanos, que algunos se olvidaron de descubrirse cuando don Leovigildo, ceñida a su cuello la estola y en la mano el solideo, dio principio a rezar la última oración con que la Religión acaricia por última vez al creyente.
Se acordaba de la abuela, que a aquellas horas estaría pensando en él. Y quiso rezar como mil veces había oído a su pobre vieja. «Padre nuestro que estás...» Rezaba mentalmente, pero sin darse cuenta de ello, su lengua se movió y dijo con una voz tan ronca que le pareció de otro: —¡Cochinos!
El cadí miró fríamente a su hijo; luego, recalcando palabra por palabra, dijo: -Sí. Prepárate a rezar "la oración del miedo". Vengo a matarte...
Y también sea lícito á los que de vosotros fuere su voluntad rezar el Oficio Divino según la costumbre de la Santa Iglesia Romana, anteponiéndolo ó pos poniéndolo por un día natural, y esto en cualquiera Iglesia ó lugar donde residierais, como no sea dentro del Coro.
Dice el comentador de la esquela que, como de costumbre, se comió el 15 de Agosto en palacio á las cinco de la tarde; que la familia se levantó de la mesa á las seis, trasladándose al salón de ceremonia, donde damas y caballeros de lo más empingorotado de la ciudad esperaban á los novios; que pa- saron los asistentes á la capilla de palacio, en la que el íirzo- bispo Las Heras bendijo la unión, funcionando como padrinos los padres de la joven; que, terminada la ceremonia en vez del sarao que el concurso se prometía, empezó clona Angela á rezar en voz alta un rosario...
El famoso padre Chuecas, que á la sazón era corista, fas- tidióse del mal trato; y en uno de los días del novenario de san Antonio, hallándose el guardián én un confesonario aten- diendo al desbalijo de culpas de una vieja, subió nuestro co- rista al pulpito para rezar en voz alta la novena del santo lisbonense.
Pues un melón se cala... (y esto lo decía con énfasis de magister) sabiendo rezar el Credo». Háme venido- á los puntos de la pluma el cuento del gracioso fraile, como pretexto para consignar en esta carta todo lo que sé y pienso, que es y debe ser el género literario, deí modernísima aclimatación en la literatura castellana, bautizado con el nombre de Tradición, género que es romance y que no es romance, que es historia y que no es historia.
Y seguir apuntando lo que es y lo que no es la Tradición, sería el cuento de la buena pipa ó de nunca acabar. Como usted, amigo Pastor, es de los que le sacan púa al trompo y saben rezar el Credo...
Sonaban en un reloj de cuco las diez de la noche, y los muchachos distábamos mucho de p)estañear embelesados con cuentos que, aunque la anciana nos los relatara por centé- sima vez, para nosotros revestían siempre el hechizo de lo nuevo. La infancia es de suyo desmemoriada, y la vieja sabía rezar el Credo.
Artículo 3º: Que respecto a haber en esta provincia casi innumerables familias pobres de solemnidad, cargadas de hijos, en particular a la circunferencia del pueblo, las demás de ellas nobles y de buen nacimiento que no saben rezar ni confesarse por el total abandono en que se hallan, a causa de los notorios y muy probables descuidos de los párrocos de carecer hasta el presente de una escuela de primeras letras, por no haber fondos algunos para la construcción de una casa pública y de donde pueden subsistir un maestro capaz y suficiente de instruirlos no sólo en los principios de religión sino también en los derechos de cada uno y de la causa general que defendemos.